martes, 16 de junio de 2026 04:12

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Opinión

Cuando la emoción supera el control

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Por: Santiago Quintero

Hay momentos en los que la emoción se vuelve tan intensa que no es fácil pensar con claridad.

No porque la persona «pierda el control» de forma consciente, sino porque el cuerpo entra en un estado de alta activación que influye directamente en la forma en que se percibe y se responde a lo que está pasando.

Desde la psicología, se entiende que en estos estados primero cambia el cuerpo, y luego cambia la forma de pensar.

Por eso, dentro de la terapia dialéctico conductual (DBT), existen habilidades breves conocidas como TIPP, pensadas para momentos de alta intensidad emocional.

El objetivo de estas estrategias no es resolver el problema en sí, sino ayudar a reducir la activación fisiológica para que la experiencia sea más manejable.

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TIPP se basa en cuatro componentes: la regulación de la temperatura corporal, la activación física breve, la respiración controlada y la relajación muscular progresiva.

Estas acciones tienen en común que actúan directamente sobre el cuerpo, lo que puede influir en la intensidad de la emoción.

Se utilizan en momentos específicos, cuando la activación emocional es muy alta, y pueden facilitar que la persona recupere un estado más estable.

A partir de ahí, es más posible pensar con mayor claridad y abordar lo que está ocurriendo desde otro lugar.

Cuando la emoción supera el control, muchas veces el primer paso no es entender… sino regular lo que está pasando en el cuerpo.