sábado, 1 de agosto de 2026 11:32

Connect with us

Opinión

La carrera por la Gobernación del Tolima: ¿Borja ya les tomó la delantera?

Published

on

Por: Efran Lugo 

Sé que más de un lector estará pensando: “Otra vez estos políticos”. Y sí, tienen razón. La política suele cansar, decepcionar y, en ocasiones, hasta aburrir. Pero hay una verdad irrefutable: quienes quieren el poder no descansan. Mientras el ciudadano cambia de canal, ellos recorren veredas, toman café con líderes, llaman alcaldes y hacen cuentas. La política no tiene vacaciones.

En el Tolima algo cambió. Aunque algunos se resistan a aceptarlo, el barretismo ya no proyecta aquella imagen de bloque sólido e indestructible que dominó la política regional durante casi dos décadas. Hoy las grietas son visibles y, lo más llamativo, ya no las está provocando la oposición, sino quienes hasta hace poco hacían parte de la misma casa.

Mientras unos siguen convencidos de que el único sol capaz de alumbrar al conservatismo se llama Óscar Barreto, otros comenzaron a mirar hacia el Palacio del Mango. Allí la gobernadora Adriana Magali Matiz dejó de ser únicamente la heredera del proyecto para convertirse, poco a poco, en la dueña de su propio capital político. Lo que hace apenas unos años parecía impensable, hoy ya tiene nombre propio: el maticismo.

Muchos creen que ese fenómeno apenas está naciendo. Se equivocan. Su primer triunfo llegó cuando un importante sector del conservatismo, distante del barretismo tradicional, logró llevar a Guillermo Alvira a la Cámara de Representantes. Ese día no solo ganó una curul; también quedó demostrado que había vida política por fuera del libreto que durante años escribió un solo director.

Ahora todas las miradas apuntan hacia Fernando Borja. Un hombre que conoce como pocos las entrañas del poder departamental. Mientras otros aparecían en las fotografías, él recorría municipios recomponiendo relaciones, apagando incendios y recogiendo los pedazos de las promesas incumplidas. Era el encargado de convencer a los inconformes de que esperaran “la próxima oportunidad”, esa que, curiosamente, casi nunca llegaba.

Le puede interesar: Cometas para no olvidar

El problema para Borja fue que parecía tener permiso para resolver los problemas de todos, menos para convertirse él mismo en protagonista. Servía para construir victorias ajenas, pero no para aspirar a una propia. Una paradoja bastante común en las organizaciones políticas donde algunos nacen para mandar y otros, por muy capaces que sean, solo reciben autorización para obedecer.

Sin embargo, la política tiene una vieja costumbre: cuando un liderazgo empieza a desgastarse, alguien ocupa inevitablemente el espacio que queda libre.

Hoy Borja conversa con dirigentes de todos los sectores. Lo escuchan liberales, conservadores, independientes e incluso dirigentes de centro e izquierda que no sienten rechazo hacia su nombre. Y eso, en una campaña por la Gobernación, vale mucho más que cien discursos. Mientras otros siguen contando votos sobre el papel, Borja parece estar sumando voluntades en silencio.

Quizás por eso la preocupación en algunos sectores del barretismo es evidente. No porque Borja haya lanzado oficialmente su candidatura, sino porque representa algo mucho más peligroso para quienes han controlado el poder durante años: la posibilidad de demostrar que el departamento puede elegir un gobernador sin pedir permiso al jefe político de siempre.

Óscar Barreto construyó una de las organizaciones electorales más poderosas del Tolima. Eso sería mezquino negarlo. Pero también es cierto que ningún proyecto político es eterno y que el peor error de un líder consiste en creer que su caudal electoral es hereditario.

La gran pregunta no es si Borja será candidato. La verdadera incógnita es si el barretismo entenderá que los tiempos cambiaron o insistirá en actuar como si el calendario todavía marcara 2015.

Porque en política existe una ley que nunca falla: los liderazgos no suelen acabarse cuando aparece un rival fuerte; empiezan a morir el día en que dejan de escuchar lo que ocurre dentro de su propia casa.

Aviso: Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor y no comprometen el pensamiento editorial de Enfoque TeVé 360. Abrimos este espacio como un ejercicio de libre expresión y pluralidad.