sábado, 4 de julio de 2026 11:29

Connect with us

Opinión

Hay despedidas que no necesitan culpables

Published

on

Por: Santiago Quintero

No todas las historias terminan porque dejó de existir amor. A veces terminan porque las palabras no fueron acompañadas por acciones, porque las intenciones se interpretaron de otra manera o porque la realidad no logró alcanzar las expectativas que habíamos construido.

Con frecuencia buscamos un responsable para aliviar el dolor. Pensamos que, si encontramos quién falló, será más fácil aceptar el final. Sin embargo, muchas despedidas no nacen de la maldad de alguien, sino de la complejidad de dos personas intentando encontrarse desde sus propias historias, miedos y formas de amar.

El verdadero desafío aparece cuando entendemos que el pasado ya no puede modificarse. Aferrarnos al «¿y si hubiera…?» solo prolonga el sufrimiento. En cambio, aceptar que hicimos lo mejor que pudimos con la madurez y los recursos que teníamos nos permite transformar el remordimiento en aprendizaje.

Le puede interesar: El peso de las expectativas

Quizá algunas historias no estaban destinadas a durar para siempre. Pero eso no significa que hayan sido un fracaso. A veces, también se ama cuando se acepta el final y se elige seguir adelante sin dejar de agradecer lo vivido.

Te invito a recordar que crecer también significa hacer las paces con las historias que no terminaron como esperábamos.