Opinión
Mi preocupación personal, sobre la falta de independencia que se propone al ministerio de justicia
Por: Melissa Barreto
“La Corte concluyó que aunque el Congreso tenía amplias potestades para variar el modelo de gestión del Poder Judicial, e incluso para suprimir los órganos creados en la Constitución de 1991 para gobernar y administrar esta Rama del poder público, el nuevo esquema introducido en el Acto Legislativo desbordó el poder de reforma constitucional con el que cuenta el Congreso, porque suprimió el principio de autogobierno judicial, como manifestación del principio de separación de poderes y del principio de independencia judicial”. Sentencia C-285/16-REFORMA DE EQUILIBRIO DE PODERES Y REAJUSTE INSTITUCIONAL.
Quiero empezar esta columna aclarando que como ustedes ya saben, yo no soy abogada, así que esta columna no tendrá un punto de vista jurídico, pero si forense y también basada en la historia y antecedentes: De un error que ya se había cometido en el pasado. Cuando en el primer mandato de Álvaro Uribe Vélez; Se unieron varios ministerios con la promesa de recortar gastos al estado y el resultado fue desastroso. Hasta que en el gobierno de Santos se le dio independencia nuevamente a cada ministerio.
Preguntémonos: ¿Por qué este gobierno quiere repetir errores del pasado, será esto intencional?
Yo quiero que vean este problema desde un punto de vista muy simple de entender, pero que no le quita la profundidad y complejidad al problema. El ministerio de justicia es el puente entre la corte suprema de justicia y el poder ejecutivo. Es decir, no importa quien este en el poder la corte se mantiene distante de la politización y mantiene una autonomía, para proteger y velar por el cumplimiento de la constitución del 91.
Cuando el ministerio de justicia pierde autonomía, la justicia se politiza, la corte pierde poder y las instituciones de administración de justicia, se ven obligadas a seguir agendas e interés político, de quién este en el poder.
“Pero el problema no era únicamente presupuestal. El Ejecutivo concluyó que la justicia había terminado subordinada a las prioridades políticas del Ministerio del Interior y que el país necesitaba un interlocutor dedicado exclusivamente a la relación con las altas cortes y a la política pública del sector justicia. En otras palabras, la promesa de hacer más con menos terminó chocando con una realidad más compleja: la justicia requería una voz propia dentro del gabinete, sobre todo, por las necesarias relaciones con la rama judicial.” Revista Cambio 26/06/2026 – El Ministerio de Justicia podría desaparecer en el Gobierno de Abelardo de la Espriella.
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Para que vean la importancia de la independencia del ministerio de justicia, independientemente de las afinidades políticas que tengan.
La corte suprema de justicia ha ordenado en varias ocasiones a presidentes o políticos que parecen intocables en el país: A retractarse de barbaridades, que han dicho o acciones injustas. Como cuando la corte le ordeno al presidente saliente Petro, que se retractara y disculpara públicamente con las periodistas a las que llamo; “Muñecas de la mafia”, o al ministro de interior Benedetti (saliente también), a disculparse públicamente con esa publicación en X, (que ha muchos nos hizo gracia), diciendo que Camilo Suarez no era bandido y otros calificativos despectivos. Por supuesto la corte también ha ordenado a políticos como Álvaro Uribe a retractarse por ejemplo, nuevamente en X sobre las acusaciones que hizo al periodista Daniel Coronel. Y el caso más reciente del actor político “Polo Polo”, que, por no disculparse con las madres de Soacha, la corte esta procediendo a formalizar la detención a un muy corto plazo de aproximadamente 3 días del saliente representante de cámara.

Aterrizando mis preocupaciones de que tal acción sea llevada a cabo, al enfoque de género que siempre doy a mis columnas, son las siguientes:
Si este gobierno entrante que ha demostrado no importarle los derechos de las mujeres y las diversidades, va a meter mano (como se dice vulgar mente), en la justicia: ¿Qué va a pasar con los pocos avances en materia de leyes a protección del género?, ¿Qué va a pasar con el presupuesto al sector de la administración de justicia?, ¿Qué nos va a garantizar el acceso a la justicia las mujeres en materia de violencia de genero?
No podemos permitir que la justicia y las instituciones de administración de justicia queden al parecer y opiniones de los gobiernos de turno.
Mi preocupación se agrava cuando, por ejemplo, el presidente que recibirá el poder el 7 de agosto, Abelardo. Ha demostrado que no respeta la Corte Suprema de justicia, ni la constitución del 91.
Lo digo: Por ejemplo, cuando la corte le ordeno disculparse por el acoso sexual que quedo registrado en vivo hacia la periodista Laura Rodríguez, acción que no ha realizado. O cuando dijo que él no reconocía, el derecho al aborto.
Y ojo, yo sé, que no es un derecho muy popular, pero les recuerdo que los derechos no se consagran desde juicios morales, sino desde el análisis de la estructura del mismo derecho y de la dignidad humana como base de todos los derechos y obligaciones de nuestra tipificación de delitos y derechos consagrados.
¿Qué va a pasar cuando el decida que no reconoce la tipificación del feminicidio por ejemplo? O ¿Cuándo su juicio frente a los casos de violencia sexual se deslegitime? Desde sus opiniones tales, como: La argumentación de su defensa de un pastor señalado de abuso sexual por alrededor de 20 mujeres y este muy “audazmente” argumento que las víctimas: “Lo habían provocado y que eran unas trepadoras”.
Yo creo que mi preocupación no está desacertada, ni infundada.
La justicia en Colombia no puede, ni debe ser politizada, no podemos estropear aun más las instituciones al servicio de la administración de justicia. Provocando la desconfianza hacia ellas siga creciendo, y se siga precarizando.
