Opinión
¿Qué pasa cuando las mujeres sostenemos y reproducimos discursos machistas?
Por: Melissa Barreto
“El análisis de la agencia de los Estados Unidos, es que no se le escucha igual una posición de autoridad y firmeza a una mujer en el espectro de América Latina que a un hombre” Entrevista de la ex senadora María Fernanda Cabal para la Blu radio.
Con esta columna no busco generar polarización, ni odio hacia ningún representante político, solo vamos a tomar de ejemplo declaraciones o situaciones de mujeres en la política colombiana y como la violencia de género afecta sus carreras políticas.
Siempre he dicho que la violencia de género debe denunciarse por igual, que todas las mujeres deberíamos ser protegidas y defendidas ante situaciones injustas y desiguales.
Ser totalmente es imposible, aun así, es un deber asumir la justicia como virtud, cultivar la imparcialidad, honestidad y respeto.
Para mí, la justicia, es de las cosas más importantes de una sociedad, para que esta funcione y progrese. Sin embargo, en el camino te encuentras con personas que no la quieren, que no están dispuestas a exigirla o recibirla y está bien, supongo.
Aún así es indispensable analizar este fenómeno. Todos hemos escuchado alguna vez que las mujeres somos las más machistas. Y aunque yo no podría responder esa pregunta. Me parece importante analizar de donde viene.
Las mujeres crecemos en hogares machistas, unas más que otras, nos enseñan a: Servir, agradar, aguantar y a ser agradables. En ese contexto se desenvuelve la vida entera de las mujeres, el colegio, el trabajo, la universidad. Por eso terminamos reproduciendo estas conductas normalizadas en todos los ámbitos de nuestra vida.
Con esto no busco infantilizar a las mujeres y reducirnos a víctimas, solo busco darle dimensión y profundidad a este fenómeno.
El problema ocurre cuando las mujeres tenemos ambiciones, nos gusta el liderazgo y tenemos grandes sueños. Nos encontramos con lugares y espacios llenos de hombres que deben aprobarnos para poder pertenecer. Hombres con poder que no aceptan lo femenino dentro de sus espacios, con esto no me refiero a que no acepten mujeres, solo no aceptan, conductas, contextos y posturas de todo lo que se vincula con lo femenino.
Aquí es donde muchas mujeres replican conductas machistas, callan ante las injusticias que pasan a otras colegas y lo reducen a una exageración o cosas privadas. Como ha sido el caso del silencio absoluto de las dirigentes de nuestro departamento del Tolima, hacia Liliana Soler Carvajal, con la denuncia pública que ella realizó, donde cuenta que su ex esposo Ricardo Orozco Valero la amenazo de muerte y presuntamente el ingreso a la vivienda de Liliana con un arma que le había arrebatado a un prestador de servicio de vigilancia del conjunto donde reside.

El problema aquí no es el silencio, yo puedo entender, el problema radica en que las mujeres cuando somos cómodas para los machistas, nos quedamos desprotegidas cuando las víctimas seamos nosotras, si las mujeres afines a su equipo de trabajo político, que trabajaron en las mismas campañas, no pueden defenderte cuando eres víctima de violencia de género dentro de tu mismo team, porque significaría clavarse un cuchillo a si mismas. La ilusión de crecer, liderar o tener poder se vuelve más clara, es solo una ilusión. Eso quiere decir que no importa el cargo que tengas, si eres mujer dentro de estas estructuras que reproducen la violencia machista, nunca tendrás realmente poder.
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“Estamos encasilladas en un liderazgo muy femenino, muy sumiso, todavía muy obediente, con la voz bajita. A un hombre le resulta más fácil representar una idea; a nosotras nos cuesta más tiempo, más dinero y más esfuerzo demostrarla, porque el entorno aún no es habilitante para nuestro liderazgo.” – Diana Puerta, directora de Programas de Sostenibilidad.
Las mujeres en la política son funcionales, pero no son jefes, ese es el mensaje que yo recibo al observar a las mujeres en la política colombiana. Es decir, podemos ser útiles, trabajar y labrar el camino para alguien más, pero nunca seremos jefas, por el simple hecho de ser mujer.
Volviendo al caso de María Fernanda Cabal, me parece triste que ella mencione que su trabajo de años, su discurso, su lectura del electorado colombiano, básicamente sea el discurso ganador de un hombre que apareció a ultimo momento en el panorama político y gano la primera vuelta con ese discurso. Para mi no es una casualidad que al principio el aceptará el apoyo de Cabal para su campaña y luego la sacara, básicamente ella le paso su electorado y no se dio cuenta hasta que fue tarde.
Aunque no estoy de acuerdo con muchas de las declaraciones de María Fernanda Cabal, incluso me he tomado personal sus frases clasistas como: ¡Estudien vagos! Al plantón de estudiantes de universidad pública que exigían mayor presupuesto a la educación pública, o sus declaraciones hacía nosotras las feministas llamándonos: ¡Resentidas feas! Tampoco voy quitarle el mérito de su trabajo.
En conclusión cuando las mujeres ingresamos a dinámicas machistas, somos cómodas con el machismo y hostiles con las víctimas, nos deja como resultado algún día ser la víctima y encontrarte con el mismo resultado.
