Opinión
Cuando el marketing se vuelve parte de la defensa de los acusados
Por: Melissa Barreto.
En su testimonio, el senador electo Alejandro Bermeo relató cómo, presuntamente, el abogado Óscar Barrero Torres le habría exigido dinero para no divulgar denuncias relacionadas con un supuesto caso de abuso sexual. – Senador Alejandro Bermeo declara ante Fiscalía por presunta extorsión de un abogado. El espectador 29 de mayo 2026.
Empecemos por el principio, en los últimos meses salto un escándalo acá en la ciudad de Ibagué, donde se presentan graves denuncias y acusaciones por parte de una mujer, joven, trabajadora, barraca y valiente. Que reside en la ciudad de Ibagué. En donde El senador electo Alejandro Bermeo, perteneciente al partido político Salvación Nacional. Es acusado de cometer diferentes delitos de índole sexual y violencia de genero.
No pienso entrar en detalles de esta denuncia por respeto a la denunciante. También siempre me ha parecido imprudente de parte de los medios, disfrazar de hechos las opiniones o involucrarse mucho en investigaciones en las que las autoridades estén realizando un proceso: Activo, acucioso y transparente. Llegando a entorpecer o frenar las investigaciones que se estén realizando.
Sin embargo, este caso, es distinto, ya que ya se han realizado denuncias anteriores, a que fuese expuesto en medios por la misma víctima. En una forma de buscar garantías a su seguridad, y a la falta de apoyo que ha encontrado.
Y aquí es donde entra la estrategia de defensa, más baja y poco ética, que se ha visto en la historia de la administración de justicia. El marketing que se forma alrededor de los procesos judiciales. Ese que sabe de primera mano que los espectadores no opinan de contextos, sino de narrativas.
Esa narrativa donde los hechos pasan a segundo plano, según como se cuente. En este caso en particular.
Lo primero que se dijo: En contra de la denunciante, fue acusarla de oportunista, ya que hizo pública su situación en plena época electoral. Pero puedo asegurar con toda certeza que no fue así, ella solo siguió un consejo, de como lidiar con estos casos de violencia de género, cuando el desequilibrio de poder es tan grande.
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Luego el senador, afirmo que la denunciante es trabajadora sexual, y que contrato sus servicios en varias ocasiones, acusación que no tiene un respaldo sólido.

Lo hizo por la razón que probablemente usted, que está leyendo esta columna, se le paso por la cabeza y es que, para muchas personas, eso sería una justificación de los actos por los que el es acusado. Sabe que la empatía es selectiva, que tiene matices y prejuicios.
Cuando se es parte del sistema de administración de justicia, se es primordial la objetividad y no favorecer a ninguna de las partes involucradas en un proceso penal. Yo como investigadora para evitar caer en sesgos o prejuicios, realizó el siguiente ejercicio: Evaluó hechos respaldados únicamente por pruebas contundentes, y ya con los hechos verificados se construye la narrativa.
Pero estos abogados que separan la ética del derecho. Construyen primeramente narrativas y desdibujan hechos.
Ahora esa narrativa llevada a un escenario más justo y transparente, abre la conversación a dudas, tales como: ¿Si la denunciante es oportunista, por qué hasta ahora hace publica la extorsión que vivió por parte del abogado, que se menciona en la primera parte de esta columna?, ¿por qué afirma la supuesta actividad económica de la denunciante y no da detalles de la extorsión de la que fue víctima?, ¿Esa denuncia por extorsión no da una cronología de las acusaciones en su contra? Ya para cerrar esta columna y el como funciona el marketing en la defensa de los acusados, esos que les encanta responder a las denuncias en su contra como calumnia e injuria. De esos que creen que el poder y el conocimiento del derecho y sus vacíos legales, les permite jugar a: Palabra contra palabra, en los que salen victoriosos más allá de los hechos verificables.
