sábado, 6 de junio de 2026 10:28

Connect with us

Opinión

Aceptar lo que no puede volver

Published

on

Por: Santiago Quintero

Hay pérdidas que dejan una sensación difícil de describir. Cuando alguien importante se va, solemos buscar maneras de llenar el vacío que deja su ausencia. Intentamos distraernos, encontrar respuestas o aferrarnos a aquello que aún nos recuerda a esa persona. Creemos que esas acciones aliviarán el dolor, pero tarde o temprano nos encontramos con una realidad difícil de aceptar: hay cosas que simplemente ya no podremos recuperar.

El duelo es, en gran medida, la experiencia de enfrentarnos a una imposibilidad. Es el deseo de recuperar algo que se perdió, de detener lo ocurrido o de encontrar una explicación que calme el sufrimiento. Sin embargo, también es el proceso de comprender, una y otra vez, que no siempre podemos cambiar aquello que pasó.

Quizá una de las lecciones más difíciles de aprender es que la pérdida forma parte de la condición humana. Nada ni nadie nos pertenece por completo. Las personas que amamos son libres, y precisamente por eso su presencia tiene valor. No se trata de aferrarnos a ellas como si pudiéramos garantizar que permanecerán para siempre, sino de agradecer el tiempo compartido mientras están con nosotros.

Aceptar una pérdida no significa olvidar. Significa aprender a relacionarnos de una manera distinta con el recuerdo. Con el paso del tiempo, el dolor puede transformarse en gratitud; la ausencia, en memoria; y la tristeza, en reconocimiento por todo aquello que esa persona dejó en nuestra vida.

Le puede interesar: Hay finales que también son comienzos

Porque quienes pasan por nuestro camino nunca se van por completo. Dejan algo de sí mismos en nosotros: enseñanzas, experiencias, momentos y formas de ver el mundo. Y nosotros también dejamos una parte de nosotros en ellos.

Tal vez por eso nunca terminamos perdiendo completamente a alguien. Mientras permanezca aquello que nos enseñó, aquello que compartió y aquello que transformó en nosotros, una parte de su existencia seguirá acompañándonos.