sábado, 25 de julio de 2026 10:01

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Opinión

Abelardo, salve la mala administración de algunos alcaldes del Tolima

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Por: Efran Lugo 

La próxima semana Ibagué será escenario del desfile de alcaldes ante el presidente electo, Abelardo de la Espriella. Bajo la bandera de un empalme territorial, los mandatarios locales tendrán la oportunidad de contarle al nuevo Gobierno cuáles son las necesidades más apremiantes de sus municipios. O, mejor dicho, de explicarle por qué, después de más de dos años de mandato, muchas de esas necesidades siguen exactamente donde las encontraron.

Es un momento que varios alcaldes no deberían desaprovechar. No todos los días aparece un presidente dispuesto a escuchar a las regiones y, de paso, a recibir la larga lista de problemas que algunos gobiernos municipales fueron incapaces de resolver.

Un consejo gratuito: eviten convertir el encuentro en una competencia de elogios al Gobierno saliente. Si su discurso consiste en decir que todo quedó solucionado gracias a la Nación, la pregunta inevitable será: ¿entonces qué hicieron ustedes?

Más útil sería hablar de lo que realmente necesita el Tolima: corredores viales competitivos, una estrategia seria contra la minería ilegal, incentivos para nuevas economías, mayor presencia de la Fuerza Pública, soluciones de vivienda, oportunidades para las víctimas del conflicto, zonas francas que impulsen la inversión y menos obstáculos para quienes quieren generar empresa y empleo.

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Y ya que Abelardo ha insistido en descentralizar el poder, también sería bueno pedirle que descentralice la paciencia. Porque ningún proyecto debería tardar más en sobrevivir a la burocracia de un ministerio que en construirse. Colombia no necesita más ventanillas; necesita resultados.

Pero el verdadero espectáculo no estará en las propuestas, sino en las excusas. Veremos alcaldes hablando de planes ambiciosos que nunca ejecutaron, de proyectos que siempre estuvieron “en gestión” y de recursos que jamás llegaron porque, según ellos, la culpa siempre fue de Bogotá. Curiosamente, la responsabilidad nunca estuvo en el despacho municipal.

Algunos llegarán con la esperanza de conseguir recursos para sus comunidades. Otros, con una expectativa mucho más urgente: conseguir que el nuevo Gobierno haga, en cuatro años, lo que ellos no lograron hacer en más de dos.

Porque, al final, para ciertos mandatarios, la visita del presidente electo no representa una oportunidad para el desarrollo regional. Representa la última posibilidad de encontrar quién les salve una administración que nunca despegó.

Y si eso ocurre, más que un empalme entre gobiernos, estaremos presenciando una operación de rescate político.

Aviso: Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor y no comprometen el pensamiento editorial de Enfoque TeVé 360. Abrimos este espacio como un ejercicio de libre expresión y pluralidad.