Política
¿La carta que une al conservatismo? Fernando Borja emerge como posible candidato de consenso para la Gobernación del Tolima
La renuncia que comenzó a mover las fichas dentro del Partido Conservador de cara a las elecciones regionales de 2027.
El nombre de Fernando Borja, que hasta hace pocos meses aparecía en un segundo plano frente a figuras de mayor trayectoria electoral, hoy empieza a sonar como una alternativa capaz de conciliar los intereses de los tres grandes bloques de poder de la colectividad azul: el barretismo, el miguelismo y el matizismo.
Sin embargo, su eventual aspiración también podría convertirse en un factor de tensión para otros liderazgos que ya trabajan silenciosamente en la carrera por suceder a Adriana Magali Matiz.
La salida de Fernando Borja del gabinete departamental no parece ser un simple relevo administrativo. En los círculos políticos conservadores del Tolima, la decisión es interpretada como el primer paso de una eventual construcción electoral con miras a la Gobernación en 2027.
Borja cuenta con una característica que pocos dirigentes conservadores poseen actualmente: mantiene relaciones políticas fluidas con los tres sectores que hoy controlan el poder dentro del partido en el departamento. Tiene cercanía con el senador Óscar Barreto, conserva puentes con el senador Miguel Ángel Barreto y goza de la confianza de la gobernadora Adriana Magali Matiz, bajo cuya administración ocupó una de las carteras más importantes para el desarrollo regional.
Esa condición lo convierte en un posible candidato de consenso en un escenario donde el conservatismo buscará evitar fracturas internas que puedan abrirle espacio a otras fuerzas políticas.
Sin embargo, el camino está lejos de estar despejado. Uno de los nombres más fuertes que aparecen en el radar es el del exgobernador Ricardo Orozco, quien mantiene una estrecha relación política con Óscar Barreto y no oculta su interés de regresar al Palacio del Mango. Su experiencia administrativa y estructura electoral lo convierten en un competidor de peso dentro del sector barretista.
A la lista también se puede sumar Olga Lucía Alfonso, directora de Cortolima y considerada una de las dirigentes más cercanas al senador Óscar Barreto. Su perfil técnico, sumado al protagonismo que ha adquirido desde la autoridad ambiental, la mantiene como una figura con potencial para una eventual candidatura respaldada por el sector mayoritario del conservatismo.
Por el lado del matizismo aparece el diputado Giovanny Molina, quien ha venido consolidando una relación política cercana con la gobernadora Adriana Magali Matiz y aspira a convertirse en el heredero natural de ese proyecto político cuando concluya el actual mandato.
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No obstante, todos esos cálculos podrían quedar suspendidos por una sola decisión: la que adopte el propio senador Óscar Barreto.
Dentro del conservatismo tolimense sigue vigente la hipótesis de que el exgobernador busque una tercera elección como mandatario departamental. Aunque públicamente no ha confirmado esa posibilidad, su enorme influencia electoral y su capacidad para ordenar las estructuras políticas del partido hacen que cualquier aspiración dependa, en gran medida, de la señal que envíe el líder conservador.

Si Barreto decide competir, nombres como Fernando Borja, Ricardo Orozco, Olga Lucía Alfonso y Giovanny Molina tendrían que replantear sus estrategias, pues difícilmente el partido promovería una disputa interna contra quien sigue siendo el principal elector y líder de la colectividad en el Tolima.
En ese contexto, la figura de Fernando Borja adquiere relevancia precisamente porque podría convertirse en la opción de equilibrio si los diferentes sectores concluyen que una candidatura de consenso resulta más conveniente que una confrontación entre facciones.
La gran incógnita es si el exsecretario de Agricultura logrará traducir sus relaciones políticas en una estructura electoral propia. Porque, aunque cuenta con reconocimiento institucional y buena interlocución con los distintos grupos del conservatismo, una candidatura a la Gobernación exige demostrar capacidad de movilización política y liderazgo territorial en los 47 municipios del departamento.
Por ahora, su renuncia deja una certeza: la carrera por la Gobernación del Tolima en 2027 comenzó mucho antes de lo previsto y Fernando Borja acaba de entrar oficialmente al tablero de los aspirantes con posibilidades reales de convertirse en el nuevo protagonista político del departamento.
