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Opinión

El Coronavirus: Autorregulación natural

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Julián Betancourt Nieto -Ciencia Política, Universidad del Tolima. Exsecretario General Concejo Municipal de Cunday Tolima

Durante décadas se han emitido a nivel global políticas fallidas para la protección del medio ambiente, políticas que ayuden a salvaguardar de la voraz destrucción del ser humano los ecosistemas, los páramos, los mares, políticas que nos ayuden a prolongar la vida del planeta dicen los gobiernos en las Naciones Unidas sin darse cuenta que realmente es nuestra vida la que debemos proteger, pues al fin y al  cabo este  planeta que habitamos ha estado ahí, se ha transformado y ha existido con o sin nosotros.

Por: Julián Betancourt Nieto –Exmilitar, columnista y analista político.

El afán por evitar el calentamiento global no es del planeta en su contexto natural, es de la raza humana realmente que vive sobre el contexto natural, y que motivado por un mundo capitalista, globalizado y ahogado en el consumismo no sacia su hambrienta necesidad de explotar los recursos naturales como si fueran interminables, una situación bastante opuesta e hipócrita, pues mientras se emiten dichas políticas ambientales los mismos gobiernos aprueban modalidades como el fracking para la explotación petrolera,  argumentados sobre el desarrollo económico de la nación que gobiernan, nada más hipócrita y dicotómico para el medio ambiente en nuestro país como nuestra actual política ambiental  “producir conservando y conservar produciendo” una alegoría mas al avance del capital a toda costa, al desarrollo de la nación bajo los lineamientos de antaño y que no estamos dispuestos a cambiar, pues el petróleo ha sido  en términos prácticos lo que más produce plata, nada más hipócrita y dicotómico que ser defensor del medio ambiente pero estar esperando el último celular de moda lleno del mejor coltán saqueado de la naturaleza, actividades atravesadas por nuestro insaciable deseo de consumo.

Y ante todo esto quedan entonces desdibujadas las políticas ambientales de quienes se creen los dueños del planeta, ahogadas en el fracaso, sale a la luz que quienes lideran el mundo en todos los contextos solo salvan el planeta en las películas mas taquilleras de Hollywood, en la realidad lo matan una y otra vez en su afán por mantener su statu quo como potencias mundiales, lo que nos dice que definitivamente el ser humano necesita ser regulado pero no como lo definen algunos teóricos en términos politológicos, pues en contexto el mismo planeta, la misma naturaleza es quien debe hacerlo y lo esta haciendo en un intento por limpiar las  heridas naturales que hasta el momento el ser humano ha ocasionado y que no fue capaz de autolimitarse,  y como hacerlo si en términos políticos esto seria como el gobernante que además de gobernar administra justicia : si gobierna por fuera de la ley ¿quién lo investigaría, el mismo? Si la economía mundial y con ello el bienestar humano basado en la necesidad de consumo subyace de los recursos naturales ¿Quién regula que no le hagamos daño o uno menor a la naturaleza, nosotros mismos?

En este sentido hemos llegado al momento en el que el todo poderoso ser humano, en el que Estados Unidos y China, las más provenientes, prosperas y poderosas naciones entre otras y países en general se sienten insignificantes y  asustados aun con todo y sus avances ante el COVID-19 que se expande en gran medida gracias a la misma globalización que ha  llevado al crecimiento del capital en todos sus contextos, un virus que alejándonos de tonterías conspirativas se puede entender como una forma de regulación natural en el que el planeta en su magnificencia natural dijera, “me tocó tomar medidas a mi porque ustedes “racionales” no pudieron” un intento por purificar sus contaminados pulmones, los mismos que en grandes debates en la mas simplistas retorica se jartan de decir “amazonas el pulmón del mundo” mientras la ganadería extensiva los acaba como cual cáncer a fumador empedernido.

La autorregulación natural

Y como no verlo  así, si desde que el ser humano se siente acorralado por el miedo colectivo ante la imponente naturaleza, contra las cuerdas y por el miedo a la muerte no le  ha quedado otra que parar actividades que promovían la contaminante economía, el contaminante capital, y con ello pareciera que el planeta respirara de nuevo en siglos, y es que esta coerción natural a los humanos a obligado a las ligas de futbol en Europa que al año mueven millones y millones de dólares  a confinarse como en su silencio lo harían los ecosistemas en los canales de la romántica Venecia en Italia ante los abarrotados turistas que a montones llegan  de todo el mundo, ecosistemas que hoy en muchas imágenes ciertas o falsas se ven limpias y libres de contaminación, no han llegado mas turistas, la naturaleza detentando el poder y haciendo uso del miedo como lo harían algunos gobiernos autoritarios obligaron a sus contaminantes a parar o paradójicamente ser contaminados, en la mítica plaza de San Pedro acostumbrada a tener gran cantidad de turistas, hoy deshabitada por la cuarentena obligada, aparecen patos y otras aves silvestres sobre sus fuentes en lo que se podría definir como la voz de la naturaleza que dice : “yo estoy aquí y soy la que mando, que no se les olvide”  y por si fuera poco la circulación de menos autos y aviones que en una jornada normal emiten cantidades de gases contaminantes a la atmosfera a logrado que esto disminuya, en Colombia antes de que la globalización trajera el COVID-19, ciudades como Medellín, Bogotá y Bucaramanga entre otras presentaban altos niveles de contaminación en el aire, apenas hace tres días en Bucaramanga esta situación disminuyó, coincidencia o autorregulación de la naturaleza, ¿Quién sabe?

Lo único cierto es que ese mismo planeta por el que nunca se han tomado las políticas ambientales en serio porque se prefirió la actividad económica, el avance del capital a toda consta como respuesta al egoísmo e individualismo humano y su insaciable deseo de consumir y consumir, nos está obligando hoy a parar o parar sin importar que se caigan las grandes bolsas de economía mundial, inclusive las más chicas, pero aún y con todo esto no aprendemos, pues en situaciones donde debería prevalecer la solidaridad, la resiliencia de seres “racionales” para salir del knockout en el que nos ha puesto el planeta con su autorregulación natural por el contrario continuamos actuando con egoísmos, e individualismo, sin razón, como seres humanos en su estado natural diría Hobbes,  pues corremos a los supermercados a comprar todo lo que podamos para almacenar en nuestras casas, sin detenernos a pensar que hay de aquellos que no tienen esta opción, que hay de aquellos que no pudieron tener si quiera un tapaboca o un antibacterial porque otros ya los habían acaparado todos, ¿seguiremos creyéndonos dueños de todo cuando los acontecimientos nos han demostrado que no lo somos? ¿Seres vivos racionales o simplemente seres vivos en lo natural, en el que sobrevive el más fuerte? Cada quien lo decide…

Periodista del ámbito político administrativo y regional, con experiencia en diferentes medios de comunicación, director de Enfoque TeVe.