Opinión
Las palabras que nos habitan
Por: José Julián Ñáñez Rodríguez – director del Doctorado en Ciencias de la Educación de la UT y Alejandra Barrios Rivera – magíster en Educación.
«La palabra es el hombre mismo. Somos hechos de palabras. Ellas son nuestra única realidad», escribió Octavio Paz (2003, p. 35). La afirmación no es una metáfora; es una tesis. Si somos hechos de palabras, entonces el lenguaje no es un instrumento que usamos para comunicarnos sino la condición desde la que existimos, pensamos y juzgamos. Eso significa que la pregunta por el origen de nuestras opiniones es también, y quizás sobre todo, una pregunta por las palabras con las que aprendimos a nombrar el mundo.
Esa intuición encuentra su formulación en Wittgenstein, quien sostuvo que los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo (Wittgenstein, 2003). Lo que no puede nombrarse no puede pensarse; lo que no tiene palabra no tiene lugar en la experiencia consciente. Esa afirmación tiene consecuencias muy concretas: quien no tiene palabras para nombrar lo que siente, lo que padece o lo que desea, no puede elaborarlo ni comunicarlo. El lenguaje no refleja la realidad como si fuera un espejo; la recorta, la organiza y en esa organización deja fuera todo lo que no ha sido nombrado. De ahí que ampliar el lenguaje sea, en el sentido más literal, ampliar el mundo; y que empobrecerlo sea empobrecerlo.
Esa relación entre lenguaje y pensamiento fue explorada también desde la lingüística por Edward Sapir y Benjamin Lee Whorf, quienes sostuvieron que la lengua que hablamos no solo expresa nuestra visión del mundo sino que la predispone; quienes hablan lenguas distintas no solo dicen cosas distintas sino que organizan la experiencia de maneras distintas. En su versión más matizada, esa hipótesis no implica un determinismo mecánico sino una influencia estructural sobre la percepción y la categorización de la realidad (Sapir, 1929; Whorf, 1956). Investigaciones recientes han confirmado que hay categorías cognitivas que solo existen en culturas que tienen palabras para nombrarlas (Thierry, 2023). En Colombia, donde coexisten más de 65 lenguas indígenas con el español, esa idea tiene una dimensión política muy concreta: cada lengua que se pierde no es solo un sistema de comunicación que desaparece sino una forma de ver el mundo que se extingue con ella.
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Sin embargo, el lenguaje no solo construye el mundo; también construye jerarquías. Bourdieu (1985) mostró que no todos los hablantes tienen el mismo peso ni la misma legitimidad para decir las mismas cosas en los mismos contextos; el lenguaje es un campo de poder en el que ciertas palabras, ciertos acentos y ciertos códigos son reconocidos como legítimos mientras otros son marginados o silenciados. Lo que él llamó violencia simbólica opera fundamentalmente a través del lenguaje: las palabras que se naturalizan como neutras u objetivas son siempre las palabras de quienes tienen el poder de imponerlas como tales. Thurlow (2025) confirmó que esa dimensión sigue operando con plena vigencia en los contextos contemporáneos, donde la combinación de palabras, imágenes y artefactos digitales reproduce desigualdades sociales sin que nadie las declare explícitamente. El lenguaje, en ese sentido, no es inocente; nunca lo ha sido.

Nombrar no es un acto neutral. Cada vez que usamos una palabra determinada para referir algo o a alguien estamos eligiendo, aunque sea sin advertirlo, qué aspectos de esa realidad se vuelven visibles y cuáles permanecen en la sombra; qué merece atención y qué no. Por eso cambiar el lenguaje no es un gesto estético ni un capricho ideológico; es, en el sentido más literal, cambiar el mundo que habitamos. Y esa posibilidad, que el lenguaje mismo nos ofrece, es quizás la más exigente de todas las responsabilidades que trae consigo el hecho de tener palabras.
Referencias
Bourdieu, P. (1985). ¿Qué significa hablar? Economía de los intercambios lingüísticos. Akal.
Paz, O. (2003). El arco y la lira. Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 1956)
Sapir, E. (1929). The status of linguistics as a science. Language, 5(4), 207–214.
Thierry, G. (2023). Language shapes thought. Nature Human Behaviour, 7, 1–12. https://doi.org/10.1038/s41562-023-01565-1
Thurlow, C. (2025). Engaging the stuff of words: Language materiality and symbolic power. Education and Linguistics Research. https://doi.org/10.1515/eduling-2024-0001
Whorf, B. L. (1956). Language, thought, and reality. MIT Press.
Wittgenstein, L. (2003). Tractatus Logico-Philosophicus. Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1921)
