Política
Los elogios no frenan la división: ‘barretismo’ y ‘maticismo’ en la puja por la Gobernación del Tolima
Detrás de la aparente cordialidad, se estaría librando una silenciosa disputa por el control del partido y la candidatura a la Gobernación en 2027.
Los recientes elogios públicos de la gobernadora Adriana Magali Matiz hacia el senador Óscar Barreto no serían suficientes para ocultar la creciente fractura política que hoy sacude al Partido Conservador en el Tolima.
La tensión tendría como uno de sus principales puntos de quiebre las pasadas elecciones al Congreso, donde el hoy representante a la Cámara Guillermo Alvira terminó convirtiéndose en el candidato más votado de la lista barretista. Aunque hizo parte de esa estructura electoral, para distintos sectores políticos nunca fue un secreto que Alvira representaba la línea cercana a la gobernadora Matiz, tras su paso como secretario de Seguridad del departamento y dejando al barretismo puro con una curul en la Cámara en cabeza de Delcy Izasa y un escaño raspando con Santiago Barreto.
Ese resultado habría dejado al descubierto un nuevo reacomodo de fuerzas dentro del conservatismo tolimense, generando tensiones entre el barretismo tradicional y el sector político que hoy rodea a la mandataria seccional, al igual que quien pedirá muy seguramente pista para negociar acuerdos y con una silla en la dirección Nacional del Partido Conservador, el senador Miguel Ángel Barreto Castillo.
En medio de ese escenario, ya comienzan a perfilarse los nombres que disputarían la sucesión en la Gobernación del Tolima.
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Por el lado del barretismo aparecen la directora de Cortolima, Olga Lucía Alfonso, quien ha tomado protagonismo político y regional desde la autoridad ambiental, y el exgobernador Ricardo Orozco, que buscaría volver al primer cargo del departamento respaldado por la estructura del senador Barreto.

En la otra orilla, el maticismo también mueve sus fichas. Allí toman fuerza el secretario de Agricultura del Tolima, Fernando Borja, quien permanecería en el cargo hasta octubre antes de iniciar un eventual proyecto político, y el diputado Giovanny Molina, uno de los hombres más cercanos a la gobernadora en la Asamblea Departamental.
Por los lados de Miguel Barreto, no se descarta su gusto por Fernando Borja, quien goza de una estrecha amistad con el congresista, y del mismo modo José Elver Hernández ‘Choco’, que se quedó sin aval a la Cámara por culpa del ‘barretismo’, lista que la cierra Mauricio Pinto, que ya fue candidato a la Gobernación por el Centro Democrático obteniendo más de 80 mil votos.
La disputa no solo se daría entre matizistas, barretistas, también miguelistas. Dentro de cada bloque también existirían diferencias internas por definir quién tendrá el aval político, el respaldo burocrático y el control electoral del conservatismo en el Tolima.
Aunque públicamente se mantengan los mensajes de respeto entre Matiz y Barreto, en la política regional ya muchos hablan de una «guerra fría azul» que apenas comienza y que podría redefinir el mapa de poder del departamento rumbo a 2027.
