sábado, 3 de octubre de 2026 08:45

Connect with us

Opinión

Estética de lo natural

Published

on

Por: José Julián Ñáñez Rodríguez – director del Doctorado en Ciencias de la Educación de la UT y Alejandra Barrios Rivera – magíster en Educación.

En muchos miradores turísticos de montaña se repite la misma escena, una fila de personas espera su turno, cada una se asoma apenas el tiempo necesario para tomar la fotografía y cede el lugar a la siguiente. No es extraño que algunas permanezcan frente al paisaje apenas el tiempo necesario para obtener la imagen. Pocas permanecen frente al paisaje una vez que ya lo tienen guardado en el teléfono. Vale la pena preguntar qué se está consumiendo realmente en ese instante, si es el paisaje o apenas su registro.

Le puede interesar: El agotamiento de lo gris

La experiencia estética de un entorno natural no se agota, en rigor, en la de un espectador externo contemplando algo separado de sí, como ocurre frente a un cuadro colgado en una pared, sino la de alguien inmerso en lo que percibe, rodeado por sonidos, temperatura y movimiento que ninguna distancia logra eliminar (Berleant, 1992). Es una experiencia de engagement, de implicación con el entorno. Bajo esa descripción, mirar un paisaje no es enfrentarlo desde afuera, es estar ya dentro de él, aunque la costumbre moderna de encuadrarlo en una pantalla intente reintroducir esa distancia que la experiencia misma no admite.

La industria turística puede invertir esa relación. Al respecto, Zapata Vázquez (2018) muestra que el paisaje, sometido a la lógica del consumo masivo, cristaliza en imagen reproducible, un objeto que se captura, se comparte y se archiva, de modo que la fotografía puede dejar de documentar la experiencia para convertirse en el fin al que la experiencia termina sirviendo. El souvenir funciona con la misma lógica, no porque sea incapaz de conservar lo vivido, también puede ser un recuerdo significativo, sino porque puede ocurrir que el objeto termine adquiriendo más peso que aquello que pretende recordar, el lugar, la experiencia y el vínculo con él. Barthes (1980) ya había señalado que la fotografía funciona como una prueba irrefutable de que algo estuvo allí, un «esto ha sido» que la vincula de modo inexorable con el paso del tiempo y, en última instancia, con la muerte. El comercio turístico lleva esa función probatoria a un límite distinto, ya no certifica que algo existió sino que alguien estuvo presente ante ello, de modo que la prueba deja de referirse al mundo para referirse al propio consumidor.

Frente a esa reducción resulta útil pensar el paisaje de otra manera, la materia que lo compone, el agua, la roca, la vegetación, no es un fondo inerte que espera pasivamente ser capturado, sino una trama con capacidad propia de afectar y transformar lo que la rodea, incluido quien la observa (Bennett, 2022). Pensar la naturaleza de ese modo le devuelve algo que la imagen turística siempre deja fuera, la posibilidad de que el entorno actúe sobre quien lo visita y no solo a la inversa.

La diferencia entre coleccionar imágenes de un lugar y haber estado efectivamente en él no es una cuestión de grado sino de naturaleza. Una fotografía puede acumularse, compararse y mostrarse, pero también puede prolongar un recuerdo y acompañar una experiencia, el problema aparece cuando la imagen comienza a ocupar el lugar de aquello que representa. No reemplaza el instante en que el cuerpo estuvo expuesto a algo que no controlaba del todo. Confundir ambas cosas no empobrece solo el recuerdo, empobrece la manera misma de relacionarse con lo que todavía no cabe en una pantalla.

Referencias

Barthes, R. (1990). La cámara lúcida: Nota sobre la fotografía (J. Sala-Sanahuja, Trad.). Paidós. (Obra original publicada en 1980).

Bennett, J. (2022). Materia vibrante: Una ecología política de las cosas (A. Madariaga, Trad.). Caja Negra Editora. (Obra original publicada en 2010).

Berleant, A. (1992). The Aesthetics of Environment. Temple University Press.

Zapata Vázquez, M. (2018). Paisaje turístico, mercancía y estereotipo de la experiencia y su imagen. International Journal of World of Tourism, 5(10), 1–14.

Aviso: Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor y no comprometen el pensamiento editorial de Enfoque TeVé 360. Abrimos este espacio como un ejercicio de libre expresión y pluralidad.