Política
Partido Conservador respalda a Paloma Valencia: un apoyo previsible
El mapa electoral sigue configurándose y este acompañamiento redefine las fuerzas en la contienda por la Casa de Nariño.
El Directorio Nacional y la bancada del Partido Conservador anunciaron este miércoles, por unanimidad, su respaldo oficial a la candidatura presidencial de la senadora Paloma Valencia (Centro Democrático) para la primera vuelta de las elecciones del 31 de mayo de 2026. La decisión, tomada tras una reunión con la aspirante en el Congreso, confirma lo que analistas y dirigentes venían anticipando desde hace semanas: el conservatismo se alineaba con la opción que representa continuidad en la oposición al Gobierno actual, dejando de lado al candidato Abelardo de la Espriella, quien horas antes había rechazado cualquier alianza con partidos tradicionales.
Aunque el anuncio de hoy marca un hito formal, fuentes cercanas al partido y reportes previos coinciden en que el espaldarazo era un hecho consumado. Desde marzo, expresidentes del Conservador como Carlos Holguín Sardi y José Darío Salazar ya habían manifestado su adhesión pública a Valencia, y la colectividad había descartado explícitamente apoyar al candidato de izquierda Iván Cepeda.
«El Directorio Nacional Conservador ha tomado una decisión por unanimidad y es acoger como nuestra candidata a la senadora Paloma Valencia […]. Esa decisión del directorio es ley para nuestros militantes», afirmó el presidente del partido, Efraín Cepeda, en declaraciones recogidas por varios medios.
El contexto analítico revela una lógica coherente. Durante los últimos cuatro años, el Partido Conservador y el Centro Democrático han compartido bancadas, debates y una línea opositora común. «El Partido Conservador no llega hoy a este proyecto. Se mantiene donde siempre ha estado, del lado de las mismas luchas que hemos dado junto a Paloma y su partido durante los últimos cuatro años. Aquí no hay improvisación ni decisiones de última hora», enfatizó el comunicado oficial de la colectividad, subrayando que el apoyo no es coyuntural, sino el resultado de una trayectoria compartida.
Precisamente en ese marco se inscribe el reciente pronunciamiento de Abelardo de la Espriella, quien rechazó de plano cualquier respaldo de los partidos tradicionales —incluido el Conservador—, a los que calificó como representantes de la «vieja politiquería».

«Prefiero perder que negociar con la politiquería», señaló en un comunicado, respaldado según él por una consulta a más de 180.000 personas que priorizaron principios sobre alianzas. Este desaire, interpretado por analistas como un gesto que cierra puertas a la derecha institucional, facilitó la definición interna del Partido Conservador, que ya había venido evaluando entre Valencia y De la Espriella.
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La decisión unánime de este miércoles no solo fortalece la coalición de centro-derecha en torno a Paloma Valencia y su fórmula vicepresidencial Juan Daniel Oviedo, sino que también proyecta al Partido Conservador —con sus 10 senadores y cerca de 1,8 millones de votos obtenidos en marzo— como un actor clave en el reacomodo político de cara a las presidenciales.
Expertos consultados coinciden en que el respaldo era previsible por el historial de colaboración y porque el conservatismo priorizó la unidad opositora sobre una aventura con un candidato que, explícitamente, rechaza pactos con las colectividades tradicionales.