Opinión
Una óptica rápida de las mujeres y las finanzas
Por: Melissa Barreto
“En los últimos tiempos, la mayoría de los países en desarrollo han experimentado una afluencia de mujeres que se aventuran al emprendimiento. Esto se ha atribuido principalmente a la promoción de programas de empoderamiento dirigidos a las mujeres por parte de organizaciones no gubernamentales y gubernamentales.” – Group Lending Mechanims and Growth of Women Enterprises Funded by Kenya Women Finance Trust in Kericho Country – East African Journal of Business and Economies.
El mundo financiero y las mujeres, tienen poco tiempo de historia, en Colombia hace menos de un siglo podemos firmar contratos o administrar nuestro propio dinero con total autonomía o acceder a créditos también de forma autónoma hace apenas 50 años, aproximadamente.
Aún así me parece una victoria para nosotras las mujeres, los avances y conquistas que hemos tenido en el mundo financiero, obviamente sin desconocer el largo camino que aún nos queda por recorrer.
“La alta carga del trabajo no remunerado a lo largo de la vida trae limitaciones a la autonomía económica de las mujeres y está directamente relacionada con su baja tasa de participación en el mercado laboral. En contraparte, y como ha sido la constante en los últimos 20 años, alrededor de un tercio de las mujeres que no participan del mercado laboral se dedica al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado como actividad principal”. Sobre la base de encuestas de hogares de los países. Banco de Datos de Encuestas de Hogares (BADEHOG). – CEPAL.
A pesar de que tenemos una problemática aun sin resolver; de no poder construir una vida crediticia, o directamente una autonomía económica. En medio de esta búsqueda de autonomía económica y poder equilibrarla con la carga del cuidado y la responsabilidad económica de la casa, deciden emprender y aunque la teoría del emprendimiento sostenga que los emprendimientos que nacen por necesidad y no por oportunidad están destinados a fracasar en el mercado. En la práctica podemos observar otra tendencia.
Como las tiendas de barrio con las que crecimos, de alguna vecina que la ha manejado por años y ahí sigue, la señora que vende comida, ropa, maquillaje o demás microemprendimientos que les permiten crear una autonomía económica y coexistir con las labores del cuidado y domésticas.

El problema empieza a ocurrir cuando estos negocios necesitan crear expansión o simplemente sobrevivir a una crisis o catástrofe. Como son negocios que su economía depende del día, es casi imposible expandirse o sobrevivir a una crisis de cualquier tipo, ejemplo: Terremoto, inundación, desvalorización del peso, aumentos en los precios de la canasta familiar (reforma tributaria).
“El estudio revela sesgos de género en el acceso a financiamiento formal para las mujeres de Colombia. A través de cinco experimentos se demostró que la asesoría que reciben las mujeres difiere de la que reciben los hombres, que los asesores de crédito tienden a asociar a las mujeres un perfil de ingresos bajos y un score crediticio alto (lo que implica que las mujeres tengan una mayor probabilidad de aprobación, pero menor monto), o que las mujeres tienen un menor nivel de confianza en sí mismas, motivando a que se autoexcluyan del sistema financiero formal.” Estudio de CAF y Banca de las Oportunidades revela brechas de género en el acceso a créditos en Colombia – CAF.
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Aunque reconozco que esta brecha se ha ido cerrando, y cada vez hay más alternativas para acceder a microcréditos. También es importante poner sobre la mesa, la distinción de la economía de las mujeres, frente a los hombres y es que no podemos medir la misma estabilidad o percepción de ingresos, cuando las mujeres no están formalmente en un mercado laboral, es decir, ellas no cuentas con un monto fijo quincenal o mensualmente, por ende, la banca tradicional no es adaptable a sus plazos o flujos de caja.
Una discusión que siento que poco se da, y es la poca adaptabilidad de la banca a formas no tan estables o al menos lineales de ingresos.
Voy a poner de ejemplo el caso del nobel de paz del año 2006 el economista Muhammad Yunus, quien creo un banco que diera microcréditos a mujeres cabeza de hogar, lo particular de este banco es que poseía unos plazos flexibles y adaptados a cada clienta. Esto es importante, ya que el supo leer a sus clientas desde su contexto y no bajo la réplica de modelos tradicionales, pero a una pequeña escala.
Si bien acá en Colombia ya hay iniciativas como las de prestamos semanales sustituyendo a los gota a gota, aún faltan medidas, políticas u organizaciones que ante una crisis o catástrofe mitigue el impacto y no permita que estas microeconomías no puedan sobrevivir.
Desde una mirada retrospectiva hemos logrado grandes avances en las finanzas de nosotras las mujeres, sin embargo, al compararlo con el otro sexo, nos damos cuenta que aún queda mucho camino por recorrer.
Aviso: Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor y no comprometen el pensamiento editorial de Enfoque TeVé 360. Abrimos este espacio como un ejercicio de libre expresión y pluralidad.