Ibagué

Madre clama ayuda por su hija ante la Nueva EPS

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Andrea Estevez denuncia falta de medicamentos, citas y suplementos para Samantha Rico en Ibagué, e implora atención urgente a la Superintendencia de Salud.

Una madre ibaguereña libra a diario una batalla desgarradora contra el sistema de salud para mantener con vida a su pequeña hija.

Andrea Estevez denunció una presunta negligencia sistemática por parte de la Nueva EPS, entidad que mantiene desprotegida a la menor Samantha Rico, quien enfrenta un delicado diagnóstico con convulsiones y requiere atención prioritaria.

Estevez aseveró que pese a las reiteradas denuncias públicas, la entidad promotora de salud sigue dilatando autorizaciones clave, dejando a la niña en un estado crítico de vulnerabilidad y pérdida de peso progresiva.

Sin citas especializadas, fármacos ni pañales

La madre explicó que la EPS no cuenta con convenios locales para los especialistas que su hija necesita y remitió el tratamiento hacia la ciudad de Bogotá.

Sin embargo, conseguir la atención en la capital se ha convertido en un laberinto burocrático: los centros médicos solo responden por canales digitales para informar que no hay agendas y que la paciente permanece en una lista de espera indefinida.

“A ella la EPS no le quiere brindar nada, ni sus pañales, ni sus anticonvulsionantes. Las poquitas citas que ella ha tenido han sido porque una muchacha que vio la noticia me ayudó”, relató con angustia Andrea Gómez.

A la falta de fármacos se suma la ausencia de una nutrición médica especializada, pues ante el deterioro físico de la menor, la única recomendación recibida ha sido suministrarle bienestarina tradicional.

Venta ambulante para sostener el tratamiento

Impedida para salir a laborar por el cuidado permanente e intransferible que demanda su hija, la mujer sobrevive en el barrio La Unión vendiendo obleas, bolis y helados en su vivienda.

Con el producido diario intenta suplir por su cuenta los pañales, pañitos húmedos y los insumos que la entidad prestadora le niega de manera reiterada.

“Mi niña está muy enferma, está demasiado flaca. Yo no puedo salir a trabajar porque no tengo quién me la cuide; me toca vender acá para costear sus gastos”, expresó entre lágrimas la madre.

Ante el evidente riesgo que corre la vida de la pequeña Samantha, la familia hace un llamado desesperado y urgente a la Superintendencia Nacional de Salud para que intervenga de oficio ante la Nueva EPS.

Se espera que el ente de control obligue a la entidad a destrabar de inmediato las citas represadas en Bogotá, autorice los suplementos nutricionales y garantice la entrega continua del tratamiento anticonvulsionante que la niña necesita para sobrevivir.

Vea las declaraciones en nuestro canal de YouTube:

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