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¿Logrará Iván Cepeda unir a la izquierda en nuestro país?

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Por: El cronista que ha visto nacer y morir más coaliciones que gobiernos en este país de nunca acabar.

Iván Cepeda no llegó a la cima del Pacto Histórico por carambola. Lo hizo con 1.540.391 votos —65,13% de la consulta del 26 de octubre—, un respaldo que no se ve desde los tiempos en que Petro llenaba plazas sin micrófono.

La Registraduría certificó 2,7 millones de participantes, un 32% más que en la consulta de 2022, según datos oficiales. No es una ola: es un tsunami controlado.

El senador, con su voz de profesor de filosofía que nunca levanta el tono pero siempre corta, se plantó en el auditorio del Polo Democrático y soltó la frase que ya corre en memes y camisetas: “El Pacto Histórico es la fuerza política más poderosa de Colombia. Punto”. Lo dijo mirando a las cámaras de Señal Colombia, y lo repitió en X con un video que acumula 1,2 millones de reproducciones: “Ni con fraude, ni con sabotajes, podrán detener la fuerza del cambio”.

Petro, desde la Casa de Nariño, respondió con un tuit seco pero cargado: “Somos la fuerza popular y el nuevo amanecer”. Punto. Sin abrazos, sin selfies.

El presidente sabe que la izquierda colombiana no se une por cariño: se une por necesidad. Y la necesidad ahora se llama 2026.

Pero la unidad no es un discurso. Es un pacto de no agresión entre egos que se odian en privado y se aplauden en público. El primer crack apareció a las 48 horas. María José Pizarro, que se bajó de la carrera para respaldar a Cepeda, soltó un video el 29 de octubre que parecía conciliador, pero era una granada: “No tengo compromisos por una curul, sino con Colombia y con el proyecto de cambio.

Me pongo a disposición del Frente Amplio y de la Constituyente Popular”. Traducción: yo no estoy aquí por un hueso, pero tampoco soy idiota. El video tiene 620.000 vistas y 1.600 replies que van desde “¡Grande, María José!” hasta “¿Y los 700.000 votos de Corcho qué?”. Porque Carolina Corcho, la exministra que quedó segunda con 678.962 votos, no se fue a casa a tejer.

En rueda de prensa en el Hotel Tequendama, con la cara de quien acaba de perder, pero no se rinde, dijo: “Felicito a Iván, pero los acuerdos se cumplen. La cabeza de lista al Senado era para quien sacara el segundo lugar. Punto”.

Su equipo filtró a La Silla Vacía un audio de WhatsApp donde un alto dirigente del Pacto le promete “arreglarlo en la dirección nacional”. No lo arreglaron. En X, la izquierda se partió en dos tendencias: #UnidadConCepeda (tendencia #3 en Colombia, 48.000 tuits) y #CorchoMereceRespeto (28.000 tuits, pero con más engagement). Una usuaria, @DoctoraRebelde, viralizó un hilo: “Cepeda ganó, sí. Pero si empieza pisoteando a Corcho, termina como Petro con Francia: solo en la foto”. El hilo tiene 12.000 retuits.

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Daniel Quintero, el eterno ausente, tuiteó desde Miami (donde vive desde que la Fiscalía le imputó cargos por Interbolsa 2.0): “La maquinaria del centralismo y la plata definieron todo. El Frente Amplio será la verdadera izquierda”. Su tuit tiene 180.000 likes, pero la mitad son de bots, según el observatorio de la Universidad de los Andes.

Y mientras tanto, Carlos Caicedo recolecta firmas en la Costa (ya van 180.000) y Sergio Fajardo se reúne en Medellín con exverdes que no quieren ni a Petro ni a Uribe.

La izquierda, que en 2022 sumó 11,2 millones de votos, hoy está fragmentada en tres precandidaturas con posibilidad real: Cepeda, Caicedo y el misterioso “candidato de la Constituyente” que Petro guarda en la manga.

Los números no mienten. Según Invamer Poll (octubre 2025), la intención de voto de izquierda se reparte así:
• Cepeda: 18%
• Corcho: 9%
• Caicedo: 7%
• “Otro progresista”: 12%
• Ninguno: 34%

Traducción: la mitad de la izquierda no sabe por quién votar. Cepeda lo sabe. Por eso, en una entrevista con El Espectador este 30 de octubre, lanzó el anzuelo: “La unidad no es uniformidad. Es respeto. Corcho será ministra si ganamos. Caicedo tendrá la vicepresidencia regional. Y Quintero… bueno, si vuelve, que traiga pruebas, no tuits”.

El viejo lobo que escribe estas líneas ha visto esto antes. La izquierda colombiana se une cuando huele la victoria. Y hoy huele a miedo: miedo a Uribe resucitado, miedo a un centro-derecha que ya se reúne en Rionegro con Gaviria y Galán.

¿Logrará Cepeda unirla? Solo si entiende que la unidad no se decreta en tarima. Se negocia en pasillos oscuros, con café frío y promesas que duelen. Si lo logra, tendrá 12 millones de votos en 2026. Si no, la izquierda volverá a ser lo que siempre ha sido: una sinfonía de solistas que se aplauden entre sí mientras el público se va.

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