Opinión
La hipocresía en el consumo de contenido sexual
Por: Melissa Barreto
<Según la Transparency Market Research, una agencia de investigación de mercados, la industria mundial del entretenimiento para adultos estaba valorada en 287.800 millones de dólares en 2023 y se prevé que crezca a una tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) del 8,6 % entre 2024 y 2034, alcanzando los 706.200 millones de dólares a finales de 2034. Este aumento se debe a la demanda de servicios de entretenimiento para adultos en línea, especialmente en regiones como Europa y Asia-Pacífico, donde las tasas de adopción digital se están disparando.>
Podemos observar un claro crecimiento detrás del contenido sexual, mi intención aquí no es señalar, ni criminalizar a las personas que realizan contenido sexual, ya que muchas personas encuentran en esta actividad económica una alternativa para sostenerse económicamente y a sus familias. Pero tampoco invitar a la participación en esta industria, pues esa invitación bajo mi opinión personal, es desconocer los riesgos y la facilitación a la explotación sexual y trata de personas; a la que le abre la puerta esta industria.
Además, como expone sobré este delito, la investigadora de trata de personas en Colombia, <Cristina Sierra-Alcalá (2016) en el país se presentan altos riesgos que llevan a que esta problemática aumenté; la pobreza y la falta de educación, entre otros, influyen en este delito, así como la falta de penalización a los traficantes y la concientización a la población>. Actualmente, en el país no hay ley que regulé, ni ente que vigilé la producción de estos contenidos y eso permite que se presente este delito y entre otras problemáticas.
Sin embargo, el énfasis de esta columna no gira entorno a esta problemática, ni al creador de contenido sexual, sino hacía quien la consume.
En la opinión popular está el dicho: “La economía colombiana la sostienen las webcam y modelos de Only fans”. Pues, así como lo reporta Transparengy Market Research, la oferta de contenido sexual va en aumento, debido a la alta demanda que presenta. Uno de los problemas que surgen con el consumo de estos contenidos es: ¿Qué pasa cuando para los consumidores de este contenido sexual lo que encuentran ya no es suficiente?
En cualquier mercado, la novedad es una búsqueda constante, por eso el marketing se ha colado a cada aspecto de nuestras vidas. Si estas plataformas están llenas de este contenido, encontrar algo novedoso se vuelve una necesidad para algunos consumidores de estos contenidos, un claro ejemplo es cuando una creadora de contenido de la plataforma Only fans, sostuvo relaciones sexuales con 100 hombres en 24 horas, y luego esta misma creadora rompe el récord, de sostener relaciones sexuales con mas de 1000 hombres en 12 horas.

Cuando se entra en esas dinámicas extremas de contenido, los usuarios esperan cada vez más contenido extremo. Es ahí donde empieza la hipocresía de este consumo. Señalar y juzgar a los creadores, es una hipocresía en donde: Cada vez hay mayor consumo. Entonces, ¿el problema es de quién lo realiza, o de quién lo consume?
La IA Grock de la red social X (Twitter) desnuda a 6700 mujeres por hora, análisis publicado por un medio estadounidense. Es decir, los usuarios de la red social toman fotografías de mujeres (la mayoría de sus círculos cercanos), les piden a la IA que las desnuden y que les pongan manchas de yogurt sobre su cuerpo y rostro. Como se ha expuesto en este artículo de opinión la oferta de contenido es creciente, al mismo tiempo las denuncias por esta modalidad de violencia sexual son proporcional a la oferta de contenido sexual.
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¿Por qué los consumidores de estos, buscan hacer contenido sexual generado con IA de mujeres que no consienten estos contenidos?
El problema es gravísimo porque, aunque la imagen no es real, (esta generada con inteligencia artificial), algunas victimas manifiestan, presentar los mismos síntomas de un abuso sexual, y las expone a una violencia que va en aumento; ridiculizándolas y humillándolas, por estos contenidos.
Hay herramientas como StopNCII.org en las que puedes subir la imagen o contenido que este circulando en redes o plataformas de contenido sexual. Que se hayan subido o generado sin tu consentimiento y esta herramienta se encarga de eliminar la imagen de toda la web.
Pero los abusadores han demostrado estar un paso adelante y el problema real, radica en como se consume el sexo y la poca educación que hay al respecto.
Para mi la educación sexual en los colegios debería ir más allá de métodos anticonceptivos. Debería dar pedagogía; de las responsabilidades de consumir contenidos sexuales, del respeto por la vida sexual de los demás, del consentimiento en todos los escenarios de la vida, de que el valor de una persona no tiene nada que ver con su sexualidad y en que la vergüenza debe recaer sobre los abusadores y los que ejercen cualquier tipo de violencia sexual.
Porque, aunque les resulte escandaloso, si no se hace una pedagogía responsable del sexo y el consumo de este, los niños van a “aprender” de lo que vende internet sobre el sexo: Van a aprender que en el sexo no hay límites, que violentar es excitante y que no existe el consentimiento. Porque no hay nadie que los guíe con responsabilidad. Terminando en esos oscuros espacios de internet, donde no se señala a los abusadores y están a salvo detrás de una pantalla, de un grupo de WhatsApp de amigos o grupos de Facebook, Telegram y demás plataformas usadas para violentar a las mujeres y la vida sexual de las personas.
Pues de nada sirve endurecer las penas para los delincuentes sexuales, o crear herramientas para borrar contenidos no consentidos. Sino se educa a la sociedad sobre los límites y el consentimiento.
Porque no sabemos a qué retos nos vamos a enfrentar con el crecimiento de la IA y la tecnología en general, pero el problema no es la IA, ni la tecnología, es: ¿Cómo, y para que se usa?