Opinión

El día después del Mundial

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Por: José Julián Ñáñez Rodríguez – director del Doctorado en Ciencias de la Educación de la UT y Alejandra Barrios Rivera – magíster en Educación.

Ver los 104 partidos del Mundial 2026 nos puso frente a una pantalla durante 208 horas, casi nueve días seguidos sin parar (La República, 2026). El lunes 21 de julio, el día después de la final, millones de personas volvieron al trabajo, a la rutina, a un calendario que de repente ya no tenía partido en la noche. Esa sensación de vacío que muchos reconocen, pero pocos nombran, no es trivial; dice algo sobre lo que el Mundial produjo mientras duró y sobre lo que se desvanece cuando termina.

Durante 39 días el Mundial organizó nuestro tiempo, sincronizó emociones y creó un horizonte compartido de expectativas y decepciones; incluso quienes no seguían cada partido terminaron habitando un tiempo marcado por el torneo, porque este organizaba conversaciones, horarios y estados de ánimo. Durkheim llamó efervescencia colectiva a esa energía que surge cuando una comunidad se reúne alrededor de una experiencia compartida, una energía que fortalece los vínculos, produce identidad y deja huellas más allá del evento mismo (Durkheim, 1912).

Una investigación reciente sobre los efectos psicosociales del Carnaval de Negros y Blancos de Pasto confirmó que los rituales colectivos se asocian con un sentido más fuerte de pertenencia e identidad que puede mantenerse después de que el evento termina (Rincón-Unigarro et al., 2025). Paradójicamente, uno de los espectáculos más mercantilizados del mundo sigue produciendo una de las formas más intensas de experiencia colectiva. La creciente mercantilización del fútbol no ha logrado extinguir su dimensión ritual; los derechos de transmisión, los patrocinadores y las camisetas de edición limitada no han impedido que personas que no se conocen sientan que están viviendo algo juntas.

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Eliade (1998) señaló que todas las sociedades han conocido alguna forma de tiempo sagrado, un tiempo que interrumpe la continuidad de la vida cotidiana y permite que la comunidad se reconozca a sí misma a través del rito. Durante casi seis semanas el tiempo tuvo una estructura reconocible; había un partido que esperar, una historia que continuaba y un desenlace todavía incierto. Esa estructura tiene consecuencias que van más allá del deporte. Es precisamente esa capacidad de organizar el tiempo la que Han (2023) considera cada vez más escasa en las sociedades contemporáneas, donde las grandes narraciones han cedido lugar a un presente fragmentado en el que las experiencias aparecen y desaparecen con rapidez.

El Mundial constituye una de las pocas excepciones. Tiene un comienzo, un desarrollo y un desenlace; construye un relato con héroes, derrotas, sorpresas y expectativas que millones seguimos simultáneamente. Cuando termina, no solo concluye un campeonato; regresamos a un tiempo que cada uno administra por su cuenta, sin un acontecimiento común que organice la atención colectiva.

Quizá el verdadero vacío que deja el Mundial no sea el silencio de los estadios, sino el descubrimiento de que cada vez son más escasas las experiencias capaces de sincronizar el tiempo, las emociones y el sentido de pertenencia. Tal vez por eso el día después no se parece simplemente al final de un torneo, sino al final de uno de los pocos rituales colectivos que todavía logran interrumpir la fragmentación de la vida cotidiana.

Referencias

Durkheim, É. (1912/2007). Las formas elementales de la vida religiosa. Akal. (Obra original publicada en 1912).

Eliade, M. (1998). Lo sagrado y lo profano. Paidós. (Obra original publicada en 1956).

Han, B.-C. (2023). La crisis de la narración. Herder.

La República. (2026). Ver los 104 partidos de la Copa del Mundo le tomará 208 horas en total. https://www.larepublica.co/especiales/la-economia-del-mundial/ver-los-104-partidos-de-la-copa-del-mundo-le-tomara-208-horas-en-total-4411191

Rincón-Unigarro, C., da Costa-Dutra, S., Cisneros-Rodríguez, M. J., Díaz-Fuentes, L., Giraldo-Castillo, N., Murcia-Infante, A., Páez, D., Vargas-López, M., & Vásquez-Velásquez, S. (2025). Ritual’s collective effervescence, awe, and social identity: Psychosocial effects of the Pasto carnival. Frontiers in Psychology. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2025.1566499

Aviso: Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor y no comprometen el pensamiento editorial de Enfoque TeVé 360. Abrimos este espacio como un ejercicio de libre expresión y pluralidad.

 

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