Opinión
Desobediencia civil: ¿un mal mensaje para la democracia y una oportunidad para la violencia?
Por: Efran Lugo
Nunca antes un líder o un sector político en Colombia había anunciado que promovería la desobediencia civil frente a un gobierno recién elegido. Pero ¿qué significa realmente esa postura y cómo debe interpretarse en una democracia?
La desobediencia civil ha sido entendida, en diferentes contextos del mundo, como una forma de protesta pacífica mediante la cual los ciudadanos desobedecen determinadas normas o decisiones gubernamentales que consideran injustas, procurando hacerlo sin recurrir a la violencia. Históricamente ha sido utilizada para defender derechos fundamentales y exigir el respeto por las instituciones y las libertades.
Sin embargo, en el contexto colombiano, esta figura adquiere una connotación distinta cuando es anunciada por quien fue candidato presidencial y hoy ejerce la curul de la oposición en el Senado, Iván Cepeda. Desde su condición de líder político y congresista, ha manifestado su intención de impulsar una estrategia de desobediencia frente a las decisiones del presidente electo, Abelardo de la Espriella.

Si bien la desobediencia civil ha sido, en distintos países, un mecanismo de resistencia frente a gobiernos autoritarios o violaciones sistemáticas de los derechos humanos, en Colombia no existe un precedente reciente en el que quien obtuvo el segundo lugar en una elección presidencial haya llamado a desconocer, desde el inicio, el mandato otorgado por las urnas al presidente elegido democráticamente.
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Considero que ese mensaje no contribuye al fortalecimiento de la democracia. En un país que ha padecido durante décadas las consecuencias de la violencia y la confrontación, los líderes políticos tienen la responsabilidad de promover el respeto por las instituciones, el debate democrático y los mecanismos constitucionales para ejercer la oposición.
La oposición es indispensable en una democracia, pero debe ejercerse con argumentos, control político y respeto por el Estado de derecho. Convocar a la desobediencia puede generar interpretaciones equivocadas y abrir espacios para que algunos sectores pretendan justificar acciones que desborden el marco de la protesta pacífica.
Invito al senador Iván Cepeda a que ejerza una oposición firme, responsable y constructiva; que defienda sus ideas desde el Congreso, con argumentos y serenidad, y que vele por los derechos de los colombianos cuando considere que el nuevo gobierno pueda vulnerarlos. La democracia se fortalece cuando las diferencias se tramitan a través de las instituciones y no mediante llamados que puedan debilitar la confianza en el orden democrático