Opinión
Sergio Fajardo: El tibio que aún mueve fibras del centro joven

Por: Dahian García
A Sergio Fajardo lo han tildado de muchas cosas, pero hay una etiqueta que se le quedó como tatuaje: “el tibio”. Y sí, no se puede negar que durante años ese término lo persiguió como sombra, especialmente cuando se necesitaban posturas firmes en un país que se debate entre extremos. Una respuesta desafortunada sobre temas ambientales (donde sugirió buscar en San Google) no ayudó a limpiar esa imagen. Para muchos, fue una decepción; para otros, simplemente dejó de ser una opción.
Pero, como en política nada está completamente escrito, Fajardo parece estar viviendo un segundo aire. Tal vez no como el salvador de la patria, pero sí como una figura que aún logra conectar con un grupo clave: los jóvenes del centro político. Y eso, en una Colombia que cada vez se polariza más, no es poca cosa.
Aquí es donde entra en juego lo que parece ser una jugada brillante: su nueva estrategia de comunicación. No sé quién está detrás, pero es un genio del marketing digital. Desde usar el escándalo de Cristian Nodal como anzuelo para hablar de política, hasta aparecer en contenido tipo podcast con referencias al streamer Ibai, Fajardo ha logrado colarse en las conversaciones digitales sin sonar forzado. Eso no es fácil.
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Lo interesante es que esta estrategia no solo es visual o superficial. Detrás del contenido viral, Fajardo ha empezado a afinar sus propuestas para juventud, con una narrativa más amplia y con un lenguaje que los jóvenes entienden y comparten. Mantiene ese tono “fresco” que siempre lo ha caracterizado, pero ahora lo acompaña con un enfoque más claro y realista.
Quizás no sea el más carismático, ni el más aguerrido, ni el que tenga frases lapidarias para la historia. Pero hay algo en su nueva versión que lo hace relevante de nuevo. Tal vez Fajardo nunca deje de ser «el tibio», pero incluso en esa tibieza, parece haber encontrado una nueva manera de mover fibras. Y, sorprendentemente, funciona.