Opinión

Una pérdida para la ciudad

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Por: Alba Lucía García

Este año no habrá Ibagué Festival, y perderemos conciertos, visitantes, ocupación hotelera y movimiento para restaurantes, comerciantes y transportadores. Pero lo verdaderamente grave es que podamos empezar a desarmar un ecosistema cultural que tomó años construir.

Y es que el Ibagué Festival, liderado por la Fundación Salvi, nunca ha sido solamente un evento de unos pocos días. Es el punto de encuentro de un trabajo que ocurre durante todo el año.

Gracias a ese proceso han crecido músicos, se han fortalecido talleres de lutería, han llegado maestros de talla mundial, se han desarrollado programas de formación para niños y jóvenes, han nacido alianzas, donaciones y proyectos que han puesto a Ibagué en el mapa internacional de la música.

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Ese trabajo no termina cuando baja el telón, ahí es cuando realmente comienza. Los ecosistemas de cualquier industria no nacen de un día para otro. Necesitan tiempo, confianza, personas comprometidas e instituciones que crean en ellos. Pero basta una mala decisión o, peor aún, la indiferencia colectiva para empezar a perder lo que costó tantos años consolidar.

Por eso esta conversación no debería ser solo de músicos o gestores culturales. Debería ser de todos. Especialmente de los padres que quieren oportunidades para sus hijos, de los comerciantes que entienden el valor de una agenda de ciudad. De las universidades, de las empresas, de los colegios, de los medios de comunicación. De todos los que creemos que el desarrollo también se construye desde la cultura.

Ibagué no puede depender de que una sola institución sostenga este esfuerzo. Necesitamos que toda la ciudad se apropie de este patrimonio. Que el sector público, el sector privado, la academia y la ciudadanía entiendan que cuidar estos procesos es una responsabilidad compartida.

Las grandes ciudades del mundo protegen aquello que las hace únicas. No porque genere aplausos un fin de semana, sino porque transforma generaciones enteras.

Todavía estamos a tiempo. No para salvar un festival, sino para proteger todo lo que este festival ha sembrado durante años y que hoy hace de Ibagué una ciudad distinta.

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