Opinión
Un llamado al respeto por el voto democrático
Por: Efran Lugo
Toda contienda electoral despierta emociones intensas. Y es natural que así ocurra, porque cada ciudadano desea que sea su candidato quien conduzca las riendas del país. La democracia, precisamente, se alimenta de las diferencias, del debate y de la participación activa de la sociedad.
Sin embargo, en esta oportunidad, el escenario político colombiano ha tomado un rumbo mucho más polarizado que en elecciones anteriores. En esta segunda vuelta no existe un verdadero centro político; el país parece debatirse entre dos extremos ideológicos. Por un lado, la ultraderecha representada por Abelardo de la Espriella y, por el otro, la extrema izquierda encabezada por Iván Cepeda.
El mensaje que dejó la primera vuelta es claro: una gran parte de los colombianos que acudieron a las urnas ya no quiere discursos tibios ni posiciones moderadas. El electorado optó por propuestas más contundentes y visiones políticas marcadas. Pero, paradójicamente, ese sector de centro que no logró llegar a la segunda vuelta terminará siendo decisivo para elegir al próximo presidente de Colombia.

Hoy el llamado debe ser a la sensatez. No podemos permitir que las diferencias políticas se conviertan en odio, insultos o desprecio hacia quien piensa distinto. Tener una posición política definida no nos da el derecho de denigrar del voto ajeno. La democracia colombiana ha demostrado, a lo largo de los años, que es plural: hemos tenido gobiernos de derecha, de centro y de izquierda, y será nuevamente el pueblo quien decida el rumbo del país.
Le puede interesar: Piscinas, páramos y el futuro del turismo en el Tolima
Debemos entender que, independientemente de quién gane la Presidencia, las consecuencias políticas, económicas y sociales comenzarán a sentirse desde el primer día de gobierno. Por eso, más allá de las preferencias ideológicas, Colombia necesita serenidad, respeto y madurez democrática.
El verdadero reto no está únicamente en ganar una elección, sino en aprender a convivir en medio de las diferencias. Respetar la decisión de las mayorías, escuchar al otro y defender las ideas sin agresiones es también una forma de construir país.
Finalmente, la mejor campaña no es la que más ataques produce, sino la que logra convencer con propuestas, con argumentos y con visión de nación. A los ciudadanos que aún no deciden su voto se les debe hablar de futuro, de soluciones y de oportunidades para Colombia, no del odio hacia el contradictor político.