sábado, 14 de marzo de 2026 11:34

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Opinión

Un “héroe” con mazo en mano apareció este 8M

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Por: Melissa Barreto

El pasado 8 de marzo en el marco de conmemoración al día internacional de la mujer. Durante la marcha pacífica que se llevaba a cabo por diferentes grupos feministas, en Ia ciudad de Ibagué, Tolima. Un hombre presuntamente se acercó a las manifestantes haciendo gestos obscenos con sus genitales, golpeó la acera con un martillo y, al ser confrontado por un equipo de derechos humanos, agredió físicamente a varias mujeres con empujones, puños, patadas y amenazas con el martillo, causando heridas.

La denunciante enfatizó que la marcha era pacífica hasta esta intervención masculina, y criticó la omisión mediática de estos detalles, lo que genera desinformación. No hay pronunciamiento oficial de autoridades locales hasta la fecha. -Hechos denunciados por varios medios locales tales como el irreverente y videos que circulan en redes sociales-.

Si bien no existe un pronunciamiento de las autoridades y no se puede corroborar que exista un proceso en curso donde se denuncie con nombre propio a los actos descritos anteriormente. El propósito de esta columna de opinión, más que denunciar y exigir un pronunciamiento de las autoridades competentes. Es cuestionar las reacciones y justificaciones de los simpatizantes de estos actos descritos en esta columna.

Porque si bien el contexto es limitado y no podemos dar por hecho ninguna versión de este hecho presentado sin la existencia de una sentencia judicial. Si podemos reflexionar sobre nosotros mismos y las opiniones que se generaron al respecto de estos actos.

Es decir, ¿Si la protesta fuera para denunciar hechos como la mediocridad del sistema de salud o las mediocres políticas para combatir el desempleo de esta ciudad, la reacción de este hombre sería la misma? O peor aún, ¿los simpatizantes de estos comportamientos, seguirían simpatizando? En palabras más, en palabras menos, siguiendo esa lógica la violencia independientemente de sus consecuencias y lo “grave” que podamos clasificarla, al parecer está bien vista si no se está de acuerdo con la postura del otro.

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Antes de que se me anticipen “los libertarios y defensores de la libertad de expresión”, recordemos que constitucionalmente en este país, la libertad individual termina en donde empieza la libertad del otro. Porque, aunque no estemos de acuerdo con la opinión o la posición de alguien sobre cierto tema, no podemos actuar con violencia como medio para llevar la contraria, porque justamente ese principio y bajo esa lógica nuestra opinión debe ser respetada.

Y para terminar esta reflexión para “los defensores de la construcción y las maravillas de la ingeniería moderna” que al igual que los anteriores simpatizantes justifican la violencia de género en “proteger” la obra civil que se estaba llevando a cabo en el contexto en el que se denuncian los hechos, estas marchas van acompañadas por grupos de derechos humanos y autoridades locales las vigilan.

Por ende, si usted se siente en peligro por las manifestaciones pacíficas que se estaban llevando a cabo. Puede denunciarlo ante las autoridades competentes para que intervengan. Es su derecho como ciudadano.

Por eso invito a los lectores de este artículo a ser más imparciales y críticos. A nadie se le va a obligar a estar de acuerdo con algo. Pero si queremos una ciudad, nuestra ciudad más segura para todos. Los invito a practicar la tolerancia y a rechazar estos hechos, para que cuando el día de mañana usted o alguien allegado a usted decida marchar pacíficamente contra cualquier situación o contexto político, sin importar que su ideología no sea del agrado de todos, nadie sea agredido y puedan llegar sanos y salvos a casa.