Opinión
¿Más o menos obedientes?
Por: José Julián Ñáñez Rodríguez – director del Doctorado en Ciencias de la Educación de la UT y Alejandra Barrios Rivera – magíster en Educación.
Vivimos en una época que celebra la autonomía, la autenticidad y el pensamiento crítico como valores supremos; y sin embargo obedecemos con una regularidad que pocas veces reconocemos como tal. No obedecemos solo cuando alguien nos da una orden explícita; obedecemos cuando llegamos a tiempo, cuando vestimos de cierta manera, cuando decimos lo que se espera en cada contexto, cuando compramos lo que el algoritmo nos sugirió sin recordar que fue él quien lo sugirió. La obediencia más profunda es la que ya no necesita imponerse porque se ha vuelto indistinguible de lo que creemos querer.
Vale la pena recordar lo que señaló Foucault (2009) sobre el poder moderno, aquel que no opera a través de la prohibición y la amenaza sino a través de la normalización; no dice no hagas esto sino esto es lo normal, esto es lo que hace la gente como tú. Ese proceso no ocurre solo en las instituciones, sino que se incorpora en el cuerpo mismo a través de lo que Bourdieu (2007) llamó habitus, ese sistema de disposiciones adquiridas que hace que ciertos comportamientos parezcan naturales, evidentes, inevitables; obedecemos las jerarquías sociales no porque alguien nos las imponga en cada momento sino porque las hemos interiorizado hasta no verlas como jerarquías sino como el orden de las cosas.
El resultado de ese doble proceso, institucional y corporal, es lo que Di Pego (2020), retomando el análisis arendtiano, identificó como producción de sujetos dóciles; una docilidad que no requiere ni motivos malignos ni ideologías extremas sino simplemente el conformismo del hombre ordinario que obedece porque ha dejado de preguntarse si debe hacerlo. De ahí su conclusión de que el problema político más acuciante de nuestro tiempo no es la desobediencia sino precisamente lo contrario, la obediencia incondicional que se expande silenciosamente en el seno de las democracias.

Ese mecanismo encontró en la era digital su forma más sofisticada y menos visible. En la sociedad del rendimiento el sujeto se autoexplota bajo la ilusión de que elige libremente, de que trabaja tanto porque es su proyecto, de que se supera porque quiere; ya no necesita que nadie lo mande porque se manda solo (Han, 2012). Las plataformas digitales llevaron esa lógica a otro nivel: los algoritmos no ordenan ni prohíben, sino que anticipan, sugieren y recompensan hasta que la decisión que toman por nosotros se siente como propia.
Le puede interesar: Las palabras que nos habitan
Al respecto, investigaciones recientes han confirmado que, aunque muchos usuarios son conscientes de esa manipulación, oscilan entre la resistencia activa y la aceptación pasiva sin lograr sostener una posición crítica estable frente a lo que consumen (Yuan et al.,2025); y que las recomendaciones algorítmicas pueden conducir a decisiones discriminatorias sin que ningún actor humano haya dado una orden explícita en ese sentido (Ghasemaghaei, 2024). La obediencia, en ese contexto, ni siquiera tiene un rostro al que responder.
Reconocer que somos más obedientes de lo que creemos no es un llamado a la desobediencia sistemática ni una condena de toda forma de orden social. Es una invitación a preguntarse cuáles de nuestras obediencias hemos examinado y cuáles simplemente hemos heredado, absorbido o recibido de una pantalla sin advertirlo. Esa distinción, pequeña en apariencia, es la que separa a quien actúa de quien simplemente reacciona; y en un ecosistema diseñado para que reaccionemos, hacerse esa pregunta es ya un acto de resistencia.
Referencias
Bourdieu, P. (2007). El sentido práctico. Siglo XXI Editores. (Obra original publicada en 1980)
Di Pego, A. (2020). Obediencia, control y producción de sujetos dóciles. Reflexiones sobre la banalidad y la normalidad del mal. Astrolabio, (24), 65–75.
Foucault, M. (2009). Vigilar y castigar. Siglo XXI Editores. (Obra original publicada en 1975)
Ghasemaghaei, M. (2024). Understanding how algorithmic injustice leads to making discriminatory decisions: An obedience to authority perspective. Information & Management. https://doi.org/10.1016/j.im.2024.103921
Han, B.-C. (2012). La sociedad del cansancio. Herder.
Yuan, Y., Shi, Y., Su, T., & Zhang, H. (2025). Resistance or compliance? The impact of algorithmic awareness on people’s attitudes toward online information browsing. Frontiers in Psychology, 16. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2025.1563592