Opinión
¿María Fernanda Cabal, fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella?
Por: Dahian García Covaleda
La renuncia de María Fernanda Cabal al Centro Democrático no fue un simple movimiento burocrático dentro de la política tradicional. Fue, más bien, una señal potente que agitó a la derecha colombiana y desató una ola de especulaciones entre seguidores, analistas y contradictores.
Desde entonces, una pregunta ronda con fuerza: ¿estamos ante la antesala de una alianza entre Cabal y Abelardo de la Espriella?
No es una hipótesis descabellada.
Ambos liderazgos gozan de una alta popularidad dentro de los sectores más duros de la derecha, especialmente en redes sociales, donde el discurso frontal, sin matices, encuentra eco y fidelidad.
El llamado “tigrismo” (como algunos seguidores denominan el fenómeno de la Espriella) ve con buenos ojos una fórmula que combine carácter, visibilidad y confrontación directa con el gobierno actual.
Además, hay un elemento clave que refuerza la especulación, el propio abogado ha mencionado en varias ocasiones que su fórmula vicepresidencial ideal debería cumplir un rol cercano al de una canciller. Es decir, alguien con experiencia, reconocimiento y relaciones internacionales sólidas.
En ese perfil, María Fernanda Cabal encaja casi a la perfección. Su cercanía con líderes de derecha en la región y su discurso alineado con corrientes conservadoras internacionales la convierten en una figura atractiva para proyectar una política exterior ideológica y activa.
Desde el punto de vista electoral, la posible alianza tendría ventajas claras. Uniría dos bases de seguidores altamente movilizadas, con un discurso similar y una narrativa de oposición radical al progresismo. Sin embargo, también implicaría riesgos, la polarización extrema, el rechazo de sectores moderados y la dificultad de ampliar el espectro electoral más allá del voto duro.

Aun así, en un escenario político fragmentado y marcado por el desencanto, las fórmulas disruptivas ganan terreno. La política ya no se juega únicamente en partidos tradicionales, sino en personalidades, narrativas y capacidad de marcar agenda. En ese tablero, Cabal y De la Espriella saben moverse con habilidad.
Por ahora, todo sigue siendo especulación. El 8 de marzo se perfila como una fecha clave para entender cómo se reconfigura el mapa electoral y si esta alianza pasa del rumor a la realidad.
Hasta entonces, la derecha observa, comenta y se ilusiona, mientras el ajedrez político colombiano sigue sumando movimientos inesperados.