Opinión
Los partidos políticos en Colombia son cómplices de la violencia contra las mujeres
Por: Melissa Barreto
Escribir esta columna me costó mucho, en el sentido que mi intención de ocupar este espacio de escritura, siempre es y será; De la forma más digerible posible, visibilizar las violencias basadas en género y como es algo tan normalizado. (Que parece ya ser parte de la cultura). En ese orden de ideas habar sobre violencia hacia las mujeres genera mucha resistencia. Al igual que hablar de política esa de amores y odios, pero siempre despertando pasiones, esa misma pasión que los lleva a las urnas a votar. Así que combinar estos dos temas para algunas personas será casi como ofenderle a la mamá.
Por ende, antes de leer esta columna los invito a tomar una postura critica e independientemente de sus preferencias políticas. Hacer consciente esta problemática y no seguirla justificando bajo ninguna circunstancia. Yo no busco decirles por quien, o, no votar. Dicho esto, arrancamos.
En los últimos días se dio a conocer distintas denuncias de acoso sexual. De mujeres que pertenecen a cierto medio de comunicación y narran haber sido víctimas de acoso y agresiones sexuales por parte de algunos de sus compañeros hombres. Esto generó indignación colectiva y trajo sobre la mesa varías inconformidades de la hipocresía de ciertos partidos políticos en su posición, no solo evasiva, sino permisiva, hacia los actos de violencia contra las mujeres que cometen algunos de sus integrantes.
El primero de estos, el pacto histórico con nuestro presidente actual y su protección al 5 veces denunciado Hollman Morris, su primera denuncia fue en el 2019, por su exesposa alegando violencia intrafamiliar y económica, proceso que sigue vigente y por ende aún no tiene sentencia. Ese mismo año es denunciado públicamente por acoso sexual y laboral por una exconcejala de la ciudad de Bogotá, en el que acto seguido ella relata que después de realizar esta denuncia la abordaron dos hombres, la llevan a un potrero, uno de ellos le mete un arma de fuego en la boca y le dicen que se callara, que callada era mucho mejor para ella, su hermana y su mamá. Corre el mismo año 2019 y Hollman es nuevamente denunciado por agresión sexual, una periodista en su columna “Mujeres ardidas”, relata que Hollman la agarró por la fuerza, la toca indebidamente y la besa en la boca, hecho que Hollman reconoció, pero según él fue consensuado. Año 2021 es denunciado por su secretaria de ese entonces ante el comité de convivencia del concejo de Bogotá, por acoso laboral y psicológico. Año 2024 la directora de ese entonces del canal señal Colombia denuncia públicamente a Hollman mediante su carta de renuncia por acoso laboral.
Entonces el gerente de RTVC sistema de medios públicos, Hollman Morris, quien fue nombrado por el presidente Gustavo Petro como gerente del canal capital durante su alcaldía de la ciudad de Bogotá. Es un hombre que evidentemente tiene un problema con las mujeres y que siempre es rescatado por el pacto histórico como un perseguido político y como una víctima de persecución judicial, y aunque ahora las mujeres pertenecientes a la bancada del pacto histórico exigen su salida de RTVC. Parece que están solas en su petición porque ningún hombre se ha pronunciado al respecto, y el intimo amigo de Morris el presidente Gustavo Petro, parece que no planea pronunciarse al respecto y seguir protegiéndolo. Pero, ¿Qué podemos esperar de un presidente que se refiere a la problemática de la alta demanda del consumo de contenido sexual en plataformas por hombres extranjeros a la banalidad de la belleza de las colombianas?, desconociendo lo que estos contenidos generan en la creciente ola de turismo sexual, un mercado que no está excluido de las y los menores de edad. Y como el estado no ha hecho absolutamente nada por proteger a nuestros menores y mujeres que se exponen a otras violencias en el ejercicio de su actividad económica. (Más allá de deportar y mediana mente controlar la entrada de extranjeros con antecedentes de agresión sexual a menores).
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Que la derecha no cante victoria, porque en esta parte de la política colombiana, también hay mucho de qué hablar. Podemos empezar con el reciente denunciado por agresión sexual jefe de debate de la hoy candidata por la presidencia Paloma Valencia, Alirio Barrera senador por el centro democrático, desde hace unas semanas llegó a las altas cortes una denuncia que lleva 10 años, la denunciante no quiere dar muchos detalles sobre los hechos, ni hacer publica su identidad, porque sabe el poder que tiene este hombre y en palabras de ella “el senador se va a excusar en que es un ataque político. Pero yo sé que lo que digo es verdad, al punto de que no quise hacerlo público antes de las elecciones porque no me interesa”. Sin embargo, recibió apoyo por un opositor de Barrera, lo que la alentó a continuar con su denuncia.

Aún no hay pronunciamientos por parte del centro democrático y tampoco de la candidata presidencial. ¿Será así que piensan gobernar para las mujeres, desde el silencio y la complicidad?, yo no le veo nada de “diferente” a lo que se acostumbra en este país.
Aunque el centro no tiene una reciente porque su relevancia política es casi inexistente en este momento, no son ajenos a los escándalos sexuales, así como cuando el director de convivencia en la alcaldía de Bogotá de Claudia López. Actual candidata por la presidencia del país por el movimiento político imparables. En el que se denuncio a Néstor García, por prometer cargos laborales a mujeres jóvenes a cambio de sexo y aunque en ese momento quien denuncio este hecho fue la entonces concejal Lucia Bastidas, quien al igual que Claudia estaban bajo la militancia del partido Verde. Ni el partido, ni Claudia se pronunció al respecto y aunque el renunció a dicho cargo en su momento. El partido verde apoyo a García en su reciente carrera en el congreso de la república.
Después de navegar en las corrientes políticas de este país bajo sus denuncias por violencias basadas en género y como todos han sido cómplices y ponen la conveniencia por encima de la ética y la moral a la que tanto apelan para señalar a los otros. ¿somo las mujeres realmente importantes en la política colombiana? O ¿somos solo un discurso político que suena bien?
Porque ninguna corriente política se salva de estos señalamientos y de la frivolidad de como los toman. Pero todos usan el concepto de las mujeres y la inclusión política de nosotras. Eso solo concluye una cosa: A la política colombiana solo le agrada las mujeres en el discurso.