Opinión

La cultura de la complacencia, no sabe de consentimiento

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Por: Melissa Barreto 

La complacencia es una enemiga silenciosa. Se instala sin ruido y se disfraza de bondad, responsabilidad y madurez. Pero en el fondo nace de una práctica peligrosa del alma: la necesidad de aprobación – El dañino estado de complacencia (Diario la republica 2026).

Colombia es un país extremadamente complaciente, en el que es de mala educación decir: No. Ahora yo les pregunto, ¿no es irrespetuoso con uno mismo decir que si, cuando no queremos?

Esto no es culpa de nadie, es algo que tenemos tan arraigado en nuestra cultura, que es casi imperceptible, a lo largo de nuestra vida: Nos dicen que recibamos, aunque no queramos, que saludemos con contacto físico a desconocidos para no parecer antipáticos, o le decimos a los niños que den abrazos y besos a los que hacen parte de nuestro circulo.

Todo esto, parece inofensivo el problema empieza cuando desaprendemos a decir que no, lo normalizamos y se cola en cada parte de nuestra vida.

El consentimiento es una habilidad que se construye y se pule con el tiempo, por eso hay muchas personas que reciben tocamientos indebidos o viven situaciones de acoso y se quedan paralizados, porque no quieren incomodar al agresor, y esto no es culpa de ellos, es porque nunca les enseñaron de consentimiento.

Por eso en esta columna vamos a hablar un poco del consentimiento, para que no confundamos amabilidad con coqueteo.

Vamos a establecer varios escenarios, fuera del sexo, para que lo entendamos con más facilidad y luego no anden diciendo: ¡Ahora todo es acoso!

Primer escenario: Usted sale de su casa con ropa de gimnasio y tiene un cuerpo super marcado y con un alto índice de masa muscular y yo le digo; Cárgueme estos bultos de cemento, y usted me va a decir que no quiere hacerlo, y yo le voy a responder: ¡Ay, pero para que viste así y haciéndose la o el fuerte, si no va a cargarme esos bultos de cemento!

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Después de entender este escenario, ¿vamos a seguir repitiendo, para que se visten así si no quiere que las miren, o las acosen?

Segundo escenario: Usted invita a un amigo a almorzar y ahora su amigo cree que usted tiene la obligación de darle almuerzo todos los días. Obviamente eso no tiene lógica para usted y le pregunta; ¿Por qué crees que siempre te tengo que dar almuerzo? Y el le va a responder: ¡pues como me invito una vez!

Ahora, cuando alguien tuvo algún tipo de relación sexual con usted, no quiere decir que siempre va a querer volver a tener una relación sexual con usted.

Tercer escenario: Usted sale de fiesta o a tomarse unas cervezas y en medio de su estado de inconsciencia, alguien toma todo su dinero y teléfono, esa persona probablemente también había bebido. Obviamente le hurtaron sus pertenencias.

Entonces, ¿Por qué no lo llamamos abuso sexual, cuando alguien “tiene relaciones sexuales” con una persona en estado de inconsciencia por el consumo de alguna sustancia y sea incapaz de consentir?

Cuarto escenario: Usted y un amigo van a ver una película juntos, cuando va empezar la película usted se dio cuenta que ya no quiere ver películas, pero su amigo lo retiene diciendo que se la tienen que ver, porque usted ya había dicho que sí.

Uno esta en el total derecho a retractarse y nadie puede obligarlo o molestarse por eso. Si el sexo no es consentido es un abuso.

«El consentimiento sexual es un fenómeno social marcado por el género que refuerza la dominación masculina al perpetuar el modelo hombre activo/mujer pasiva, donde las mujeres tienen la responsabilidad de establecer límites frente a los avances masculinos culturalmente normalizados».– Consentimiento sexual: un análisis con perspectiva de género (Revista Mexicana de Sociología, 2016).

Si bien, podemos reconocer la base cultural que tenemos para no entender el consentimiento. También sabemos que el desconocimiento de la ley, no nos exonera para cumplirla, por eso esta en nuestra responsabilidad aprender a respetar los límites de las personas y a marcar los nuestros.

Aviso: Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor y no comprometen el pensamiento editorial de Enfoque TeVé 360. Abrimos este espacio como un ejercicio de libre expresión y pluralidad.

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