Opinión
Juan Daniel Oviedo: el estadístico que quiere inspirar a los jóvenes desde la cifras
Por: Dahían García Covaleda
«Los jóvenes no piden permiso… toman decisiones».
Con esta frase, Juan Daniel Oviedo (exdirector del DANE, actual concejal de Bogotá y ahora precandidato presidencial) abre la conversación con una generación que, más que nunca, exige ser escuchada. Es una frase provocadora, pero sobre todo retadora, para un país donde la política tradicional aún no sabe cómo hablarle a sus jóvenes sin caer en lugares comunes.
Oviedo no es un político tradicional. Su historia pública empezó desde las cifras. Durante su paso por el DANE, no solo modernizó la imagen de la entidad, sino que también se volvió una figura familiar para muchos colombianos, incluidos los jóvenes, gracias a su forma clara, directa y humana de presentar los datos del país. Esa conexión no se ha perdido. Su discurso sigue siendo técnico, sí, pero cercano, con un hombre que habla desde la evidencia, pero también desde la empatía.
Ahora, como precandidato a la Presidencia, se enfrenta al reto de responder con hechos lo que muchos jóvenes gritaron en las calles durante el estallido social de 2021, oportunidades reales como: educación de calidad, pero también flexible. Empleo, pero con sentido, con condiciones dignas, y con visión de futuro. En 2024, Oviedo lo dijo sin rodeos, el desempleo juvenil aumentó. Las cifras fueron claras, y lo más importante es que él no las ignora. Las convierte en una oportunidad para repensar el país con un enfoque diferencial. Sabe que no se trata solo de crear puestos de trabajo, sino de conectar las necesidades de cada territorio con las capacidades de su gente.
Su propuesta presidencial habla de innovación digital, desarrollo regional, y un Estado que, sin ser paternalista, sí lidere los procesos que permitan que lo público y lo privado trabajen juntos. Para Oviedo, gobernar no es prometer soluciones mágicas, sino construirlas con datos, evidencia y liderazgo.
Los jóvenes, que cada vez más están dispuestos a decidir, no necesitan discursos vacíos. Necesitan proyectos reales, liderazgos coherentes, y una visión de país en la que ellos sean protagonistas. Juan Daniel representa esa posibilidad. Tal vez no tenga el carisma típico del caudillo, pero tiene algo que escasea en la política: preparación, visión y compromiso.
En un país acostumbrado a elegir desde la emoción, Oviedo plantea una invitación distinta, decidir con argumentos, con información y con cifras. Una apuesta por una política distinta, donde pensar no es aburrido, sino revolucionario.
