sábado, 14 de marzo de 2026 13:50

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Opinión

El panorama presidencial está listo: Abelardo, Cepeda y Paloma serán los protagonistas

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Por: Efran Lugo

Una vez pasadas las elecciones al Congreso de la República del 8 de marzo, en las que se esperaba la configuración del nuevo mapa político del país, se puede concluir que los cambios entre el Congreso que termina su periodo el próximo 19 de julio y el que se posesionará el 20 no son tan profundos como muchos esperaban. En otras palabras, ni la derecha ni la izquierda lograron el objetivo de iniciar con una mayoría clara.

Ni el petrismo ni el uribismo, principales expresiones de izquierda y derecha, alcanzaron los resultados necesarios para pensar en un Congreso alineado completamente con sus intereses.

La situación en el Senado es muy similar a la de la Cámara de Representantes. En este sentido, el nuevo presidente de Colombia que llegue a la Casa de Nariño deberá necesariamente construir alianzas con los congresistas que se identifican como de centro, muchos de ellos pertenecientes a los partidos tradicionales.

Pero estas elecciones también permitieron decantar el panorama de los candidatos presidenciales que participaron en las consultas. En ese escenario quedó muy bien posicionada Paloma Valencia, quien logró obtener más de tres millones de votos. Posteriormente inscribió su candidatura presidencial y escogió como fórmula vicepresidencial a Juan Daniel Oviedo, quien fue el segundo más votado en la consulta.

Sin embargo, muchos de los votos de opinión que acompañaron a Oviedo difícilmente se trasladarán automáticamente a su aspiración vicepresidencial. Aunque Claudia López y Roy Barreras también obtuvieron el primer lugar en sus respectivas consultas, no lograron convencer a un electorado suficientemente amplio como para pensar que hoy estén en condiciones de disputar seriamente la presidencia en una eventual primera o segunda vuelta.

Pero si hay alguien que realmente sacudió el tablero político y puso a tambalear varios cálculos electorales fue Abelardo de la Espriella, quien representa la línea más dura de la derecha en el país. Incluso algunos uribistas inconformes han decidido acompañarlo en su proyecto político.

Abelardo tuvo que jugar una carta importante al escoger como fórmula vicepresidencial a José Manuel Restrepo, una figura que puede ofrecer garantías a buena parte de la clase política y del sector económico. Restrepo cuenta con una amplia trayectoria en el sector educativo y fue ministro de Hacienda durante el gobierno de Iván Duque. Y, al César lo que es del César: en materia de crecimiento económico ese gobierno logró defenderse en medio de grandes dificultades.

Desde el Ministerio de Hacienda y con la implementación de la Ley de Emprendimiento se buscó mantener cierta estabilidad económica.

Aclaro que me aparto de los debates fiscales que marcaron el gobierno de Duque y prefiero destacar el papel que tuvo Restrepo en la estabilidad económica del país. En lo personal, considero que él mismo podría haber sido un buen candidato presidencial.

En el otro lado del ring, en la disputa por la presidencia, se encuentra el candidato del gobierno, Iván Cepeda, quien respiró con tranquilidad al ver que la lista del Pacto al Senado superó los cuatro millones de votos. Hay algo claro en todo esto: aquellos que votaron por el Pacto Histórico al Senado son votos seguros para Cepeda en su aspiración presidencial.

A esto se suman sectores alternativos que votaron por otros candidatos al Senado pero que podrían terminar acompañando su candidatura. En el caso del Tolima, por ejemplo, hay votantes que apoyaron al Senado a los Barreto, pero que se sienten más identificados con la figura de Cepeda.

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La situación es distinta para quienes votaron por el Centro Democrático con la intención de ver a Álvaro Uribe nuevamente en el Senado, muchos de los cuales ya parecen decantarse por la candidatura de Abelardo de la Espriella, mas no por la de Paloma que es la de Uribe.

Este panorama genera preocupación en algunos sectores, de ahí que surja con fuerza la idea de una unidad urgente del centro y la centroderecha alrededor de Paloma Valencia, con el objetivo de consolidarla como la candidata capaz de pasar a una segunda vuelta.

Para varios analistas, Paloma, por su carácter, su experiencia en el Senado y su conocimiento del funcionamiento del gobierno, podría ser la única candidata con posibilidades reales de derrotar a Cepeda en una eventual segunda vuelta.

Siguiendo con la estrategia de la campaña de Cepeda, este optó por escoger como fórmula vicepresidencial a Aída Quilcué, líder indígena que actualmente es senadora de la circunscripción especial indígena. Nacida en el Cauca y perteneciente al CRIC, Quilcué representa un sector históricamente cercano al proyecto político del petrismo.

Con esta decisión, Cepeda parece haber buscado más mantener su base política que ampliarla, pues es bien sabido que una parte importante del movimiento indígena ha sido aliado del presidente Gustavo Petro. Al mismo tiempo, la fórmula también envía un mensaje simbólico e histórico, especialmente considerando los fuertes debates que ha tenido Paloma Valencia con sectores indígenas del Cauca.

Aunque ninguno de los candidatos presidenciales parece llenar completamente las expectativas de quienes esperan una transformación profunda del país, lo cierto es que la contienda ya empieza a tomar forma. Y todo indica que esta disputa electoral todavía puede traer muchas sorpresas.