Política
¿Ejemplo o escándalo? Crecen las críticas hacia la mandataria de Murillo por sus reiterados episodios públicos
Habitantes y comerciantes exigen compostura a la gobernante tras repetidos altercados públicos que reavivan el debate sobre el decoro del cargo municipal.
Una creciente oleada de críticas e indignación se vive en las calles de Murillo debido a los recurrentes episodios de escándalo público que involucran a la alcaldesa María Camila Sánchez Velásquez.
Lo que para algunos podría ser catalogado como eventos aislados, para gran parte de la comunidad murillense se ha convertido en un patrón de comportamiento preocupante que pone en tela de juicio la investidura y el ejemplo que debe proyectar la máxima autoridad local.
El más reciente incidente: A caballo dentro de un local comercial
El episodio ocurrió en el marco de la Feria Ganadera de Asonormando. Según testimonios de ciudadanos y registros fotográficos que circulan en el municipio, la mandataria fue vista participando de las actividades en evidente estado de alicoramiento montada a caballo.
La situación cruzó la línea de la anécdota cuando la alcaldesa ingresó a caballo al interior de un establecimiento comercial de prendas de vestir y artesanías. Testigos del hecho manifestaron que la mandataria se habría negado a salir del local de manera inmediata, generando momentos de tensión, malestar entre los comerciantes y asombro entre los transeúntes que presenciaron la escena.

Una cadena de desaciertos y altercados
Esto no se da de manera aislada, habitantes del municipio recuerdan que no hace mucho la alcaldesa estuvo envuelta en un percance donde presuntamente fue agredida por particulares en medio de otro hecho confuso. Asimismo, líderes locales y comerciantes señalan de manera reservada que son frecuentes las discusiones subidas de tono y altercados públicos con contratistas y actores políticos de la región, casi siempre en el contexto de establecimientos de comercio y consumo de bebidas embriagantes.
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La comunidad exige compostura institucional
Si bien el ámbito privado de los funcionarios es respetable, los ciudadanos le recuerdan a la administración que el cargo de mandatario municipal exige decoro, respeto por los espacios públicos y de comercio, y sobre todo, un comportamiento ejemplar ante la ciudadanía que la eligió.
Hasta el momento, ni la alcaldesa ni su equipo de prensa han emitido un pronunciamiento oficial aclarando lo sucedido en el establecimiento comercial durante la feria ganadera. La comunidad de Murillo espera que desde el despacho municipal se tomen los correctivos necesarios para que la agenda pública vuelva a enfocarse en las necesidades de desarrollo y no en las polémicas de su gobernante.