Opinión

De Adán y otros males

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Por: Alba Lucía García

Hay una forma elegante de fracasar sin que así parezca, y es empezar de cero cada vez. El “complejo de Adán” describe esa actitud en la que se actúa como si todo comenzara con nosotros. No se revisa lo anterior, no se contrasta, no se aprende. Se asume, sin evidencia, que lo previo estaba mal simplemente porque no fue propio.

El problema no es simbólico. Es profundamente práctico. Cada vez que se desconoce lo construido, se pierden años de aprendizaje, se duplican errores y se desperdician recursos. Lo que se presenta como «nuevo» termina siendo, con frecuencia, una versión menos robusta de lo que ya existía, pero con mejor narrativa. El resultado no es transformación, es regresión.

En lo público, el costo es mayor. Gobiernos que llegan con la promesa de «hacerlo distinto» desarman equipos técnicos e interrumpen políticas que funcionaban. Se gobierna para marcar diferencia, no necesariamente para resolver problemas. El ciudadano no recibe continuidad, recibe ensayo y error.

Pero sería un error limitar este fenómeno a la política. También ocurre en organizaciones, donde cada liderazgo reinventa lo ya probado, o en equipos que desprecian la experiencia acumulada. Incluso en la vida cotidiana, cuando se subestima lo aprendido por otros.

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Romper este patrón implica disciplina y criterio. Primero, entender antes de intervenir. Ningún proceso surge en el vacío; todo responde a condiciones, decisiones y aprendizajes previos. Segundo, separar el ego del análisis. No todo lo anterior es incorrecto, ni todo lo nuevo es superior por definición. Tercero, decidir con evidencia. Si algo funciona, se mejora; si no, se corrige o se reemplaza, pero con datos, no con intuiciones. Cuarto, reconocer. Dar crédito fortalece la legitimidad. Y quinto, construir sobre lo construido. El progreso real es acumulativo.

En las regiones, este debate es urgente. Se privilegia inaugurar sobre sostener, anunciar sobre consolidar. Se celebra el inicio, pero no la permanencia, y por ende nunca hay cierres. No se trata de ser los primeros. Se trata de ser responsables con lo que ya existe.

Es el momento de romper con el adanismo y de dejar de creernos los primeros.

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