Política
¿Traicionaron a Paloma Valencia en el Tolima?
Los resultados de la primera vuelta presidencial desataron sospechas sobre un presunto voto silencioso por Abelardo de la Espriella en el departamento.
La contundente derrota de Paloma Valencia en el Tolima abrió una de las mayores controversias políticas de la campaña presidencial. Mientras la candidata del Centro Democrático contaba con el respaldo público de dirigentes conservadores, sectores de La U, líderes cristianos y estructuras regionales que históricamente han movido importantes caudales electorales, las urnas contaron una historia diferente.
Con poco más de 70 mil votos, hoy en los círculos políticos del departamento surge una pregunta incómoda: ¿las maquinarias que prometieron acompañarla realmente trabajaron por su candidatura o ¿terminaron apoyando, por debajo de la mesa, a Abelardo de la Espriella?
Los resultados de la primera vuelta presidencial dejaron al descubierto una realidad política que pocos anticipaban. Mientras Abelardo de la Espriella arrasó en el Tolima, Paloma Valencia quedó relegada a un distante tercer lugar, muy lejos de las expectativas generadas por los sectores que anunciaron respaldo a su campaña.
La diferencia entre el apoyo político exhibido durante la campaña y los votos depositados en las urnas generó una ola de cuestionamientos dentro de la derecha regional.
Aunque públicamente varios dirigentes aparecieron respaldando a Paloma Valencia, en diferentes municipios comenzaron a surgir versiones sobre la existencia de liderazgos que habrían terminado alineándose electoralmente con Abelardo de la Espriella. La hipótesis que hoy toma fuerza en algunos sectores políticos es que parte de las estructuras tradicionales habría optado por acompañar al candidato que mostraba mejores opciones de victoria, sin romper formalmente los compromisos adquiridos con la campaña de Valencia.

En medio de este panorama, las miradas apuntan especialmente hacia sectores del conservatismo, representados por el barretismo, así como a dirigentes cercanos a La U y al denominado hurtadismo. La pregunta que muchos se hacen es sencilla: si esas estructuras tienen el peso electoral que históricamente han defendido, ¿por qué la candidata respaldada por esos sectores terminó con una votación tan baja en el departamento?
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Para algunos analistas, la elección demostró que el poder de las maquinarias ya no es el mismo en las elecciones presidenciales. Para otros, en cambio, los resultados serían la evidencia de una migración silenciosa de apoyos hacia la campaña de Abelardo de la Espriella.
Más allá de los números, la verdadera disputa apenas comienza. Mientras unos sostienen que la derrota de Paloma Valencia refleja el desgaste de los liderazgos tradicionales, otros creen que hubo una operación política silenciosa que terminó favoreciendo al candidato que finalmente ganó en el Tolima.
Lo cierto es que los resultados dejaron una herida abierta dentro de la coalición que respaldaba a la candidata uribista y una pregunta que seguirá rondando durante las próximas semanas: ¿fue una derrota electoral o una traición política?
Finalmente y no menos importante, la otra gran inquietud de la derrota electoral de Valencia en el Tolima, es donde está la responsabilidad político de las credenciales del Centro Democrático en el departamento, comenzando con el representante a Cámara Carlos Edward Osorio, los diputados Harold Urrea, Felipe Ferro y los concejales de Ibagué, actores políticos que muy seguramente se subirán al bus de Abelardo de la Espriella el 21 de junio en la segunda vuelta presidencial.
