domingo, 29 de marzo de 2026 11:04

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Opinión

La Selección Colombia: Entre el chispazo y la duda

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Por: Santiago Núñez

La gira de marzo, diseñada como el gran laboratorio previo al Mundial 2026, comenzó con un golpe de realidad en Orlando. La derrota 1-2 ante Croacia el pasado jueves no solo cortó una racha positiva, sino que desnudó falencias que creíamos superadas. Colombia es un equipo de arranques eléctricos, pero de cierres nublados.

El Espejismo de los 2 Minutos

El partido contra los croatas empezó de la mejor manera. Apenas al minuto 2, Jhon Arias reafirmó por qué es, hoy por hoy para muchos a pesar de su corto paso por Europa y su llegada nuevamente al fútbol sudamericano es el jugador más equilibrado del proceso de Néstor Lorenzo. Un gol tempranero que prometía una noche de jerarquía. Sin embargo, la ventaja fue un castillo de naipes. Solo tres minutos después, al 5′, un descuido defensivo permitió que Luka Vuskovic empatara, y antes de irse al descanso, Igor Matanovic sentenció el marcador tras una mala salida de Camilo Cargas en un tiro de esquina.

Lo preocupante no es perder contra un equipo fuerte de europa, sino la forma: Colombia tuvo el 58% de la posesión y generó 14 remates, pero la efectividad brilló por su ausencia. James Rodríguez, a pesar de su reciente fichaje por el Minnesota United y su evidente falta de ritmo competitivo, sigue siendo el eje, pero se le nota solitario cuando el bloque defensivo rival se cierra.

El Desafío «Bleu» en Maryland

Hoy, la cita es en el Northwest Stadium contra Francia. El reto sube de nivel. Los dirigidos por Deschamps vienen de vencer a Brasil (2-1), demostrando que su maquinaria está aceitada. Para Colombia, este partido no es un «amistoso» más; es la prueba de fuego para nombres que generan debate:

  • Luis Díaz: Se le pide que traslade su desequilibrio del fútbol futbol aleman a la red con la Tricolor. Contra Croacia intentó, pero se fue diluyendo.
  • La zaga central: Con las dudas que dejaron Lucumí y Dávinson en las pelotas quietas frente a los croatas, enfrentar a la artillería francesa será un examen de supervivencia.

¿Estamos listos para el salto de calidad?

A pocos meses de la gran cita mundialista, la Selección Colombia habita en una zona gris. Tenemos el talento individual (Arias, Díaz, la vigencia de James), pero nos sigue costando el oficio frente a las escuelas europeas. La derrota ante Croacia fue un recordatorio de que en la élite, los errores se pagan en segundos.

El equipo de Lorenzo tiene identidad, sí, pero carece de «instinto asesino». No basta con jugar bien o tener la pelota; hay que saber sufrir los partidos y, sobre todo, blindar el arco propio en las jugadas de táctica fija. Frente a Francia, más que un resultado, el país espera ver madurez competitiva. No es momento de alarmas, pero sí de ajustes urgentes si queremos dejar de ser «el equipo que juega como nunca» para ser el que gana como los grandes.