miércoles, 11 de febrero de 2026 10:51

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Nación

El estrés académico aumenta el riesgo de depresión y pensamientos suicidas en universitarios

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La investigación liderada por Tatiana Castañeda, docente de Psicología del Politécnico Grancolombiano, aporta evidencia científica contundente sobre el impacto en la salud mental universitaria en Colombia.

El estrés académico tiene consecuencias profundas en la salud mental de los estudiantes universitarios en Colombia. Así lo evidencia una investigación liderada por Tatiana Castañeda, docente de psicología del Politécnico Grancolombiano, desarrollada con más de 1.000 estudiantes, que analizó cómo las exigencias académicas se relacionan con la depresión, la ansiedad, el estrés percibido y la ideación suicida.

La investigación buscó responder una pregunta clave: ¿por qué algunos estudiantes se ven emocionalmente desbordados mientras otros logran afrontar mejor la presión académica? Los resultados revelan que el estrés académico no es un malestar pasajero. Por el contrario, se asocia de manera directa y significativa con un aumento en los síntomas depresivos, los niveles de ansiedad y el riesgo de ideación suicida.

Uno de los datos más llamativos es que el estrés académico explica hasta el 64 % de la variación en los síntomas de depresión reportados por los estudiantes participantes. En el caso del riesgo asociado a ideación suicida, el modelo explicó el 45 % de la variación, una cifra que evidencia la magnitud del impacto emocional que pueden tener las exigencias académicas acumuladas.

El estudio también identificó que el estrés percibido funciona como un mecanismo central que conecta el estrés académico con el deterioro emocional. Cuando los estudiantes sienten que no tienen control sobre las demandas universitarias, el impacto psicológico se intensifica, aumentando la vulnerabilidad frente a problemas de salud mental.

La investigación señala que estos efectos son particularmente relevantes en estudiantes que atraviesan los primeros semestres, una etapa crítica de adaptación en la que confluyen nuevos retos académicos, cambios sociales y presiones económicas. En este sentido, los hallazgos invitan a repensar las estrategias de acompañamiento desde el inicio de la vida universitaria.

El apoyo social y la reevaluación positiva reducen el impacto del estrés académico

Uno de los aportes más importantes del estudio es la identificación de las estrategias de afrontamiento adaptativas como factores protectores. En particular, buscar apoyo social y reinterpretar de forma positiva las situaciones estresantes demostraron tener un efecto significativo en la reducción del malestar emocional.

Según los análisis realizados, estas estrategias median la relación entre el estrés académico y los síntomas psicológicos. En el caso de la depresión, el efecto indirecto mediado por el apoyo social y la reevaluación positiva alcanzó un 65,4 %, lo que indica que gran parte del impacto del estrés puede explicarse por la ausencia o presencia de estos recursos emocionales.

El estudio también encontró que los estudiantes que recurren a redes de apoyo (como familiares, amigos o compañeros) presentan menores niveles de depresión y estrés, así como una reducción significativa del riesgo de pensamientos suicidas. Este hallazgo resalta la importancia del acompañamiento interpersonal dentro y fuera del campus universitario.

La reevaluación positiva, entendida como la capacidad de resignificar las dificultades académicas y verlas como temporales o manejables, también mostró un efecto protector. Los estudiantes que utilizan esta estrategia reportan menor carga emocional frente a las exigencias académicas, incluso en contextos de alta presión.

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Estos resultados confirman que no solo importan las exigencias del entorno académico, sino también las herramientas psicológicas con las que cuentan los estudiantes para enfrentarlas. El estudio demuestra que fortalecer estas habilidades puede marcar una diferencia concreta en la salud mental universitaria.

Un llamado a fortalecer la salud mental en la educación superior

A partir de los hallazgos, la investigación liderada por la docente del Politécnico Grancolombiano plantea un llamado claro a las instituciones de educación superior. Las universidades no solo deben centrarse en el rendimiento académico, sino también en la creación de entornos que promuevan el bienestar emocional y la resiliencia estudiantil.

El estudio recomienda implementar programas tempranos de manejo del estrés, formación en habilidades de afrontamiento, redes de apoyo entre pares y mayor accesibilidad a servicios de orientación psicológica, especialmente en los primeros semestres académicos.

Asimismo, se alerta sobre el papel del estigma asociado a la salud mental, que todavía limita la búsqueda de ayuda profesional entre los estudiantes. Reducir estas barreras culturales y fortalecer los servicios de acompañamiento resulta clave para prevenir consecuencias más graves.