martes, 10 de febrero de 2026 04:12

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Opinión

Tolima: cuando las listas se traicionan solas

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Por: Henry Torres

En esta región las campañas no avanzan: se implosionan Y lo hacen con nombres propios, egos inflados y errores que ya no caben debajo de la alfombra.

El 8 de marzo no definirá ganadores; definirá quién cavó mejor su propia fosa política.

Pacto Histórico: el bufón a bordo

En el progresismo desde Bogotá decidieron subir al barco del cambio a Marco Emilio Hincapié al frente, un personaje que terminó convertido en el bufón que se burla de su propia coalición, que solo los ve como los que suman para que él gane la credencial.

Más ruido que votos, más protagonismo que estructura, más espectáculo que territorio.

Su presencia no cohesiona: irrita. No suma: divide. Y mientras intenta venderse como figura nacional, en el Tolima deja una estela de incomodidad interna y desconfianza local. Aun así, el Pacto podría raspar una curul, no por liderazgo, sino porque otros partidos se autodestruyen con mayor eficacia.

Centro Democrático: Osorio “el escorpión” víctima de su propio veneno

El caso de Carlos Edward Osorio es quizá el más revelador. Representante actual, pero incapaz de consolidar una lista sólida, terminó atrapado en la trampa que él mismo ayudó a construir. Su proyecto político se diluye entre fracturas internas, liderazgos resentidos y una realidad inocultable: el partido está en guerra consigo mismo gracias a él.

A eso se suma el ruido —cada vez menos discreto— sobre sus presuntas jugadas desleales, apoyando una fórmula al Senado distinta y desde ya respaldando un precandidato presidencial ajeno a su propio partido, demostrando como siempre su deslealtad con Álvaro Uribe Vélez, El mensaje hacia adentro fue demoledor: desconfianza total.

El resultado está a la vista: cabeza de lista débil, números que no despegan y la sombra de una posible renuncia de un candidato que sobrevuela la campaña como síntoma de un proyecto sin oxígeno.

Liberalismo: Olga B y el verdugo encima

La lista liberal tampoco escapa al bisturí. Olga Beatriz González navega una campaña condicionada por la presencia de un actor que no suma, sino que ahorca: “Lázaro” Jaime Yepes. Un verdugo político que carga más pasivos que votos y cuya sombra resulta más pesada que cualquier ataque externo.

El liberalismo, fiel a su tradición, sobrevive. Pero lo hace herido, con abandono de candidato incluido, silencios incómodos y una campaña que ya no inspira, solo resiste sus propios sabotajes.

Conservadores: “petrobarretistas contra maticistas”

El Partido Conservador merece capítulo aparte. Allí no hay lista: hay campo de batalla. Los petrobarretistas —Gerardo Yepes, Delcy Isaza y Alejandro Martínez— se disputan entre ellos el santo y seña del «altísimo» para posiblemente lograr una credencial que ya no es segura, mientras enfrentan a un maticista pura sangre que no está dispuesto a regalar el territorio que considera propio por el gran respaldo de la nueva fuerza independiente del Tolima (el maticismo).

El resultado es una pelea a muerte por una sola curul, ya que no podrán conservar las tres, es una misión imposible; ya con la credencial maticista asegurada, solo les queda la opción de una para los tres petrobarretistas, donde el fuego amigo hace más daño que cualquier adversario. El conservatismo pasó de hegemonía a canibalismo político, atrapado entre las traiciones internas y la mala representación en su periodo legislativo y un desgaste que ya no se puede maquillar.

Partido de la U: mientras todos se pelean, La U suma

Sin escándalos, sin guerras públicas, sin bufones y ya lejos de los Lázaros, Judas y Pedros que eran traiciones evidentes, ahora se fortalece con el apoyo de los tolimenses que despertaron y reclaman verdaderos resultados.

Fue la primera alianza inscrita, la más organizada, y hoy, la única que parece entender que esto no es un concurso de engaños, sino una elección de realidades. Tiene una curul prácticamente asegurada y la posibilidad real de una segunda si el incendio interno de los demás continúa —y todo indica que continuará.